Rufián tiene miedo

Rufián.
Rufián.

13 de febrero 2026 - 05:30

DESDE hace unas semanas asistimos, entre divertidos y pasmados, a los coqueteos de cierta izquierda –más mediática que política– para elevar a Gabriel Rufián a líder de las izquierdas españolas que acampan más allá del limes del PSOE (convertido en los últimos tiempos en un gruyer del mismísimo cantón de Friburgo). Probablemente todo quedará en nada. Si en algo es especialista la izquierda radical universal es en la técnica de la división infinita, lo que por lo menos sirvió, y no es poca cosa, para darle a Mario Vargas Llosa tema para una novela, Historia de Mayta, libro poco conocido que, sin embargo, es de los más apasionantes del divino marqués.

Aunque no cuaje la iniciativa, lo que queda claro es que Rufián está de moda en la izquierda. Si durante los ochenta se llevaron los calentadores en las pantorrillas de las mujeres y las hombreras en las chaquetas de todos, ¿por qué no va a estar el político de ERC en el candelero? La postmodernidad era esto.

Los primeros indicios de que algo no andaba bien se detectaron ya en 2024, cuando Rufián recibió el Premio Emilio Castelar al mejor orador por parte de la Asociación de Periodistas Parlamentarios. Ya escribí la opinión que me merecía el asunto y no me repetiré. Solo añadir que perro no come perro porque se envenena.

Rufián, por supuesto, está encantado con todas estas especulaciones y comentarios que lo colocan como un orador brillante y un político con liderazgo, capaz de restaurar el deteriorado muro de Pedro Sánchez. Además, un periódico de rancio abolengo progresista, entre noticias de penetraciones no normativas y críticas al color beis por heteropatriarcal, le ha dedicado una entrevista en la que el doncel del independentismo, acongojado, afirma que “tiene miedo como demócrata” por la posible victoria en España de un todavía hipotético bloque de las derechas. Lo cual es lo mismo que si Otegi dijese que teme que le peguen un tiro en la nuca o le coloquen una bomba lapa en los bajos del coche. Rufián tiene miedo como demócrata, pero no lo tuvo cuando él y sus compañeros violaron la Constitución, vulneraron los derechos de los catalanes y sus representantes, boicotearon las infraestructuras, malversaron dinero público en una parodia de referéndum, practican el matonismo lingüístico en los colegios y comercios o persiguen cualquier tipo de disidencia antinacionalista.. Pobre Rufián, tan caganer y desmemoriado. Un digno líder para la izquierda plurinacional.

stats