PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

No hay seguridad jurídica ni para los vigilantes

LA Justicia en Sevilla es un desmadre trufado de excesos. El juez Serrano se ha convertido en un personaje mediático excesivo, pero más desproporcionado es el castigo que le inflige el Supremo para echarlo de la carrera y mandarlo a freír sus puñetas. Favorecer que un niño de padres separados salga en una cofradía de la Madrugada, deseo alentado por un progenitor y repudiado por el otro, que colisionaba con los turnos de custodia, debe ser el motivo más intrascedente signado hasta la fecha en la historia judicial española para demonizar a un magistrado. Eso es una cacería y no la del Rey y Corinna en Botsuana. Serrano se radicalizará y acabará convertido en tertuliano propenso a la soflama.

Ya dijimos desde estas páginas que lo importante de la instrucción judicial de la juez Alaya contra el ex consejero de Empleo, Antonio Fernández, en el escándalo de los ERE, estriba en cómo se evidenciaba la calamitosa gestión del político jerezano y su desdichado estilo de gobierno. Eso no tenía que conducirlo a un estado de prisión preventiva por riesgo de fuga o de destrucción de pruebas. En la Administración autonómica han tenido tiempo de sobra para esconder, destruir o tergiversar expedientes, mucho antes de que Fernández compareciera como imputado. Él no iba a emular al Dioni rumbo a Brasil. La Audiencia Provincial le abre la puerta de salida tanto a Fernández como al ínclito Guerrero, quien desveló el fondo de reptiles. No confundan la reprobación moral y política (la merecen duerman en su casa o entre rejas), con una ración de cárcel a priori, en función de un juicio que tardará mucho en celebrarse y cuyo desenlace penal es muy incierto al tener que desenmarañar qué es política, qué es corrupción y qué es delito.

Tan feble es la seguridad jurídica de lo que se cocina en las dependencias judiciales, que no tienen seguridad ni los vigilantes de los juzgados. Los agentes privados de la empresa Esabe, custodian las instalaciones pese a que les deben tres nóminas y dos pagas. El próximo lunes se manifiestan, mosqueados por tanto impago de la Junta. Ese es el ambiente de excesos y defectos de la Ciudad de la Justicia. Como para sentirse seguro.

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