La aldaba
Carlos Navarro Antolín
El ministro pícaro y el catalán impresentable
En política se corre un riesgo importante al hacer pronósticos de futuro, pero en este momento es impensable considerar a Óscar Puente como un socialista en alza que podría incluso ser relevo de Pedro Sánchez en la secretaría general del PSOE.
Es de dominio público que muchos sanchistas –más que socialistas– están enredando con el nombre de Puente desde hace tiempo, sobre todo cuando al presidente del Gobierno se le da por amortizado por la corrupción, los engaños, sus alianzas y los muchos fracasos y decepciones que suma como gobernante. Si es Puente quien está dando aliento a quienes han lanzado su nombre a la arena es una incógnita, aunque no le debe molestar porque pisa fuerte y no pierde ocasión de utilizar las redes sociales para hacerse notar. Pero si efectivamente soñaba con La Moncloa, el sueño se interrumpió bruscamente el pasado domingo, cuando España vivió la peor de las tragedias y se ha demostrado que su Ministerio no ha estado a la altura en aquello que debía ser prioridad: garantizar la seguridad de los transportes.
Ha fallado el mantenimiento de las líneas de ferrocarril, ha fallado la renovación de los trenes, han fallado los sistemas de emergencia, y ha fallado también el trato humano con las víctimas y con sus familiares: la falta de información o los retrasos para ofrecerla ha sido insoportable.
Puente no era el más popular de los ministros, aunque sí el más conocido por su falta de educación, el tono desabrido, los insultos personales... En Valladolid, de donde fue alcalde, lo sabía todo el mundo; en el resto de España, cuando Sánchez decidió que fuera quien se enfrentara a Feijóo en su fallido debate de investidura. Lo vinculó con el narcotráfico gallego, le acusó de carencias de gestión como gobernante en Galicia y como presidente del PP, siempre con palabras gruesas.
Entre los más de 40 fallecidos en los últimos accidentes se encuentran dos maquinistas, y sus compañeros han convocado tres días de huelga en solidaridad y para exigir más medidas de seguridad y mejor mantenimiento. La reacción de su ministro, fue decirles “que bajen el soufflé”. Sin comentarios.
Por fortuna para los españoles, cualquier posibilidad de que sea líder del PSOE o presidente del Gobierno se hundió el domingo pasado. Hoy Óscar Puente es un personaje justamente detestable.
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