La ciudad y los días

Carlos Colón

El trabajito de entenderos

NO voy a escribir hoy de los 4.612.700 parados españoles, ni de los 1.080.900 parados andaluces. Si ni este día los sindicatos se dan por enterados, yo tampoco. Por eso celebro el Día del Trabajo intentando entender a quienes desgobiernan Sevilla. ¡Y qué trabajito cuesta entender a esta gente! ¿Será que ni ellos mismos se entienden? ¿O será que no hay nada que entender y que actúan a ciegas, tontas y locas? Esto último, que es lo más probable, sería terrible en una ciudad que desde hace años está dejando de tener uno de los más extensos y hermosos cascos históricos de Europa. Tan extenso y hermoso que tras medio siglo de agresiones -porque la cosa empezó a finales de los años 50 justo donde ahora culmina: en Imagen y la Encarnación- aún sigue conservando algo de su belleza.

Por ser el Día del Trabajo me tomo el ídem de intentar entender por qué ahora rectifican parcialmente tras haber hecho lo que han hecho y haberlo defendido a trabuco y catite, insultando a quienes lo han criticado. Por qué ahora el delegado de Urbanismo cae en la cuenta de que es "absolutamente necesario" consensuar un libro de estilo que unifique el mobiliario urbano del casco histórico para que tenga "todos y cada uno de los detalles que hacen única a esta ciudad"; y así se "cierre el debate estético existente en torno al centro de la ciudad cada vez que se acomete una intervención urbanística". Pero vamos a ver, hombre, ¿no decíais que ese debate estaba interesadamente urdido por la caverna reaccionaria, por la rancia prensa enemiga del PSOE y del progreso, y por quienes creen que la ciudad es suya? ¿Con esa canalla fascistoide y con los conservacionistas que hasta ahora habéis despreciado vais a buscar el consenso?

Más trabajo para el Día del Trabajo. Hace tiempo que me pregunto lo siguiente: si habéis dicho que los chinos lavados son imposibles de restituirse y que por ello -por ejemplo- era imposible devolver su diseño original a la fuente de la plaza de la Virgen de los Reyes, ¿por qué se han puesto en la barreduela de San Isidoro? Y si ese engendro al que llamaron La piel sensible era una solución tan moderna y chiripitifláutica para el Salvador, la Plaza del Pan, la Pescadería y la Alfalfa, ¿por qué se abortó en el Salvador? Y si las puñeteras losetitas que se han puesto en esas y otras zonas son el no va más de la modernidad y el diseño fino, ¿por qué a mitad de la costanilla de San Isidoro se interrumpen y el resto de la calle se ha rehecho al estilo tradicional, con adoquines?

Me rindo. Intentar entenderos es demasiado trabajo hasta para el Día del Trabajo.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios