La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Qué tristeza de día de la Patrona

Corrían tiempos de normalidad, estábamos en el comienzo de los setenta, abandonamos por un día la playa, acompañamos a la Virgen en el paseo alrededor de su casa y por la tarde fuimos llenos de ilusión a los toros. Se anunciaban Bienvenida, Romero y Paula, casi nada al aparato para un día de la Virgen como Dios manda, como debe ser. Tiempos de normal normalidad, nada que ver con lo que hoy padecemos en un martirio al que no se le ve el fin. Hoy no tenemos que venirnos de la playa porque andamos casi confinados y mirando hacia un 18 de septiembre que se ve como un horizonte tenebroso. Nos quedamos sin acompañar a la Patrona por Alemanes o Fray Ceferino González y, por supuesto, sin señuelo ilusionante en forma de toros en el primer templo de Tauro. Día de la Virgen no a cencerros tapados, sino sin nada de nada, propio de la nueva normalidad.

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