Las luchas internas de los partidos

Editorial

Todo los esfuerzos que los políticos dedican a las luchas internas de sus partidos se los escamotean a la gestión de lo público

07 de noviembre 2021 - 01:46

Es un lugar común afirmar que los peores enemigos dentro de la política no se encuentran en los partidos adversarios, sino en el propio. Ejemplos los tenemos continuamente y en todas las formaciones. En el Congreso Federal de octubre, el PSOE acaba de cerrar diez años de guerras intestinas que convirtieron al histórico partido en un auténtico campo minado, con episodios rocambolescos como la destitución de Pedro Sánchez como secretario general. Pocas veces las luchas internas llegaron a tanto. Ahora, estamos viendo cómo el PP se enzarza en una batalla interna entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso por el control del partido en Madrid, enfrentamiento que daña claramente las aspiraciones del centroderecha a ganar las próximas elecciones, pero aún así continúan. Por su parte, Podemos y lo que queda de Ciudadanos suelen sufrir continuas crisis internas que, la mayoría de las veces, no se molestan ni en ocultar. La política, la mayoría de las ocasiones, tiene más de simple y cruda lucha por el poder que de pugna entre ideologías, algo que queda claramente en evidencia en estas luchas entre miembros de un mismo partido que se supone tienen las mismas ideas. El problema es que mientras los políticos se dedican a estas conspiraciones de salón, desatienden su principal obligación, que es representar a los ciudadanos en las instituciones y gestionar -los que estén en responsabilidades de gobierno- los asuntos públicos. El día tiene las horas contadas y todo esfuerzo que se dedique a las pugnas internas se le resta a hacer política con mayúscula, a trabajar por el bien común. Esto es algo que deberíamos tener muy en cuenta los ciudadanos.

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