Un negro panorama, según la OCDE

Editorial

Las previsiones de la OCDE prevén que la tasa de paro en España va a incrementarse hasta el 15,8% de la población activa este año y, en 2021, llegará al 17,4%

02 de diciembre 2020 - 02:30

La pandemia del coronavirus ha vuelto a poner en evidencia las muchas fallas del sistema económico español, el cual requiere de reformas urgentes que aumenten su competitividad y, por tanto, su capacidad de generar riqueza y empleo. Los datos son meridianamente claros: la economía española va a volver a caer en el cuarto trimestre por las nuevas restricciones por el Covid y sufrirá en 2020 la mayor recesión de todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con un hundimiento del 11,6% de su Producto Interior Bruto (PIB), que no se recuperará hasta que pasen dos años. Se podrá argumentar que estamos ante una situación excepcional, pero lo cierto es que las crisis afectan proporcionalmente a nuestro país mucho más que a otros de nuestro entorno europeo. Esto, al menos, merece una reflexión, más cuando el actual Gobierno, en vez de emprender las necesarias reformas, parece dispuesto a dar pasos atrás que endeudarán aún más a las arcas públicas. Pero además de este problema estructural, las previsiones de la OCDE nos avisan también del grave problema coyuntural que tendrá España en los próximos tiempos. En su informe semestral de perspectivas publicado ayer prevé que, cuando termine 2021, el PIB español seguirá siendo casi un 6% inferior al que había antes de la pandemia y el despegue del consumo privado y de la inversión, ayudados por una contribución positiva del comercio exterior, quedarán limitados por una recuperación del mercado laboral incompleta. En concreto, respecto al empleo, la tasa de paro va a incrementarse hasta el 15,8% de la población activa este año (tras el 14,1% en 2019) y todavía más hasta el 17,4% en 2021 antes de empezar a bajar muy moderadamente al 16,9% en 2022. Pero no hay nada escrito, y las previsiones se pueden suavizar tanto con reformas del sistema económico como con el buen uso de las ayudas europeas prometidas para aminorar los efectos de la pandemia, la cual, pese a sus cifras siniestras de enfermos y sufrimiento, puede ser una oportunidad para dar un giro a una economía con no pocas taras.

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