Tribuna

José García-Tapial Y León

Propuesta para la Torre de la Plata y su entorno

El autor propone a la nueva Corporación salida de las urnas en sus primeros cien días que cierre el aparcamiento y la libere y abra a los sevillanos la Torre de la Plata

Algunos de los edificios adosados a la muralla que permanecían en pie en los años ochenta y que llegaban hasta el Postigo del Carbón.
Algunos de los edificios adosados a la muralla que permanecían en pie en los años ochenta y que llegaban hasta el Postigo del Carbón. / M.G.

10 de junio 2023 - 04:00

La reciente renovación de la Corporación Municipal me da la ocasión para volver a plantear algunas situaciones patrimoniales que el equipo de gobierno anterior dejó sin resolver. Una de las, a mi juicio, más graves y urgentes de acometer es la lamentable situación en que se encuentra la Torre de la Plata, ocupada por dependencias político-administrativas, inaccesible para los sevillanos, y su entorno, convertido en un, nunca suficientemente denostado, aparcamiento de vehículos.

Hace unas semanas, con motivo de mi ingreso en la Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría, tuve la ocasión, tras reflexionar sobre su historia y condicionantes, de formular una propuesta para esta zona patrimonialmente privilegiada, aunque degradada, de la Casa de la Moneda. Reflexiones y propuesta que voy a intentar sintetizar en los límites de este artículo.

En primer lugar, este espacio siempre fue un recinto cerrado. Los almohades lo rodearon de fuertes murallas y altas torres y los castellanos aprovecharon su carácter cerrado para ubicar aquí una cárcel para nobles. Al implantar la Real Casa de la Moneda se reforzaron estas medidas de seguridad. Por eso la apertura actual de la calle Santander para el acceso al aparcamiento no solo supone una grave agresión ambiental, sino también una desnaturalización del carácter histórico de este recinto.

En esta calle, además, el cerramiento del espacio era doble. Por una parte, por la muralla que, partiendo de la Torre de la Plata, se dirigía hacia el Alcázar. Por otra porque, adosadas a ella se situaron, a finales del XVI, las Herrerías del Rey. Eran estas una docena de pequeños edificios, de arquitectura sencilla, de dos plantas, con el taller en planta baja y la vivienda arriba, que llegaban hasta el Postigo del Carbón. Desaparecieron la mayor parte a comienzos del siglo XX aunque, no obstante, pudo identificarse la permanencia de dos de ellos durante la campaña de rehabilitación de los años 80 del pasado siglo. Se usaban entonces como acceso peatonal al Garaje Torre del Oro y también como carbonería, como se aprecia en la fotografía.

Desgraciadamente, muralla y herrerías supervivientes fueron derribadas en 1991. De la muralla aún permanecen en pie, emergentes y visibles, los primeros diez metros desde la Torre aunque, apenas a 20 centímetros bajo la rasante actual continúa, íntegra y soterrada, a lo largo de la calle.

Se propone recuperar los volúmenes y alineaciones históricas, reedificando una construcción de dos plantas y un sótano que permita restaurar y visibilizar la muralla enterrada. Contigua a este edificio recuperado se encuentra la casa manierista proyectada por Vermondo Resta en 1609, edificio que envuelve la Torre de la Plata, y que conserva en su interior parte del primitivo Postigo del Carbón así como el inicio de dos paños de muralla, uno del recinto amurallado general de la ciudad, hacia el Norte, y otro hacia Levante en dirección al Alcázar, lienzo este último, de gran interés pues alberga un pasadizo transitable en su interior.

Estos dos edificios, junto a la propia Torre suponen un enclave fundamental para el conocimiento y comprensión de las fortificaciones sevillanas. A esto hay que añadir que están unidos y comunicados mediante el propio paseo de ronda con los otros dos edificios, Fundición y Hornazas de la calle Matienzo, que muestran en su interior varios paños de la muralla. Por todo ello propongo que estos cinco edificios se liberen de las funciones administrativas actuales y sean transformados en un Centro de Interpretación de las Murallas de Sevilla, donde se muestre su historia, configuración y localización.

Estos edificios conforman tres de los lados del espacio libre ocupado por el aparcamiento. El cuarto lateral lo constituye un edificio de hornazas del siglo XVI, en el que, sobre dos de ellas, se implantó en el XVIII el Horno Real, de grandes arcos, hoy cegados, sobre los que se levanta una bóveda vaída con linterna exterior que lo singulariza significativamente. Con acceso desde la calle El Jobo, y ocupado por oficinas administrativas municipales, presenta una impersonal trasera al importante espacio patrimonial que se trata de recuperar. Será el edificio principal de la nueva ordenación, con una fachada de más de 60 metros que habrá que rediseñar y abrir a la nueva plaza. Su uso deberá pasar del burocrático a otro más representativo.

Por ejemplo, el Ayuntamiento posee una importante colección pictórica con cuadros de Valdés Leal, Zurbarán, Juan de Espinal, etc. Así como de contemporáneos como Tapies, Saura, Carmen Laffón, o Pérez Villalta, entre otros, así como una valiosa colección numismática que no encontraría mejor lugar de exhibición que la propia Casa de la Moneda.

Falta por definir el uso y el tratamiento del gran espacio actualmente ocupado por el aparcamiento. Históricamente ha sido un espacio libre, un jardín, un huerto de árboles frutales, como describe Peraza: “una huerta llena de árboles” entre los siglos XIII y XVII. Felipe II se opuso a que se edificara en él, exigiendo que se “hagan jardines para recreación” de los que allí trabajaban. La versión urbana de ese huerto arbolado no puede ser otra que un patio de naranjos, como el añorado de la Catedral o como el Patio de Banderas.

Hasta aquí la propuesta. Falta la voluntad política de llevarla a cabo. La anterior Corporación Municipal publicitó un parsimonioso proceso, de varios años de duración, antes de eliminar el aparcamiento y, tal vez, erradicar los usos político-administrativos de la Torre de la Plata y su entorno. La nueva Corporación salida de las urnas tiene una inmejorable ocasión para demostrar agilidad, eficacia y respeto por el patrimonio si, entre las primeras medidas a adoptar en los próximos cien días se incluyen dos ineludibles: el cierre del aparcamiento y la liberación y apertura a los sevillanos de la Torre de la Plata. Sevilla así lo espera.

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