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Tribuna

Martín Rísquez

La Reforma Laboral y la medición del paro

No sería tan difícil incluir los datos de los trabajadores con contrato fijo discontinuo que lo tienen en vigor en el momento de dar la información

La Reforma Laboral y la medición del paro

La Reforma Laboral y la medición del paro

La Reforma laboral que entró en vigor a principios del año 2022 ha favorecido la creación de más de un millón de empleos y ha reducido el paro registrado en 0,4 millones en sus dos primeros años de vigencia. Además, ha producido un cambio importante en la condición de los trabajadores con empleo, aumentando los que tienen contratos indefinidos en unos 3,3 millones y reduciendo los temporales en 2,2 millones solo en la empresa privada, algo que era el principal objetivo de la reforma.

Este resultado se consiguió al combinar la supresión de muchas modalidades de contratos temporales con la introducción de cambios en la regulación legal del contrato de fijo discontinuo. En éste, los empleados solo trabajan durante una parte del año, ya que están pensados para aquellos sectores de actividad muy afectados por la estacionalidad en sus tareas (turismo, faenas agrícolas y comercio, principalmente). De hecho, solo alrededor de 400.000 trabajadores tenían este tipo de contrato antes de la reforma y a final del año pasado ya habían subido por encima del 1,1 millón.

Esa sustitución ha tenido un efecto importante en la estadística del mercado laboral, impidiendo que una parte de los datos referidos al inicio de este texto puedan ser aceptados en su totalidad. No en cuanto al incremento de la ocupación, que al ser proporcionados por la Seguridad Social establece con claridad que los ocupados están de alta en la misma, pero sí en lo referente a la reducción del desempleo y a la variación de los contratos indefinidos y temporales. En síntesis, se trata de que el registro de los servicios de empleo considera, con lógica, que el contrato fijo discontinuo es indefinido, pero no tiene en cuenta que, al tratarse de trabajos por temporadas, habrá periodos en los que el empleado no tenga el contrato en vigor y, por consiguiente, esté sin trabajar, es decir, en desempleo; pero no contará como tal a los efectos estadísticos. ¡

Si se piensa que el incremento de los trabajadores con contrato fijo discontinuo ha sido de 0,7 millones solo en la empresa privada, ya que el registro público de los trabajadores en función de su tipo de contrato solo hace referencia a ellas y no a las administraciones públicas, se puede deducir que en cada momento los contratados sin trabajar pueden incrementarse en varias centenas de miles, cifra suficiente para valorar como irreal el descenso señalado en el primer párrafo.

El otro trabajo estadístico que mide la ocupación y el paro, la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística, siguiendo la normativa europea, tiene su propia consideración sobre los contratos fijos discontinuos, interrogando a sus encuestados sobre su situación, por lo que no se enfrenta al mismo problema que los datos de Trabajo y la Seguridad Social. Pero entre tantas fuentes y las diversas formas de considerar las situaciones reales reguladas, se crea una situación que lleva a lo que está ocurriendo en estos momentos, dos años después de entrar en vigor la Reforma: que el gobierno abusa propagandísticamente de los resultados favorables y la oposición introduce elementos de desconfianza que no sólo puede usarse contra el gobierno sino contra las empresas y por parte de otros agentes económicos, sociales o políticos con intereses que pueden ser muy diferentes del análisis económico que anima a quiénes estudiamos estas cuestiones.

Al principio de la entrada en vigor de la reforma hubo expertos que avisaron de que podrían producirse estas distorsiones, pero dos años después no se ha modificado en absoluto la forma de presentar los resultados y la primera información de 2024 parece apuntar a que tampoco lo va a ser en este ejercicio. Y no sería tan difícil, en el maremágnum de información que se da (el informe mensual de Trabajo tiene más de 80 páginas y el de la Seguridad Social abarca no menos de 100 tablas) simplemente incluir los datos de los trabajadores con contrato fijo discontinuo que lo tienen en vigor en el momento de dar la información. Un familiar, economista y profesor retirado de la Universidad de Oviedo, ha propuesto en un artículo periodístico otra forma: que se considere al fijo discontinuo (solo a los efectos estadísticos) como ocupado si está trabajando o como parado si no lo está y dar así un dato con decimal (si ha trabajado diez días del mes, se le considera un 0,33 ocupado y un 0,67 desocupado, por ejemplo). Y esa consideración extenderla a todos los registros públicos de estos temas. No parece tan difícil si se quiere dar un servicio público.

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