Provincia

Golpe a las guarderías del hachís en Isla Mayor

  • La Guardia Civil precinta 14 naves del polígono Príncipe de Gales, varias de las cuales se usaron como almacenes de droga 

  • La operación Itálica lleva 18 personas investigadas por delitos contra el medio ambiente

Una lancha de la Guardia Civil surca el Brazo de los Jerónimos, en Isla Mayor. Una lancha de la Guardia Civil surca el Brazo de los Jerónimos, en Isla Mayor.

Una lancha de la Guardia Civil surca el Brazo de los Jerónimos, en Isla Mayor. / Antonio Pizarro

"Tienen ustedes que venir más, no sólo en días como hoy que vienen aquí con un despliegue enorme, el helicóptero, los buzos... sino día a día, hay que darle duro a esta gente porque al final pagamos justos por pecadores". El responsable de una empresa que tiene su sede en una nave del polígono ganadero Príncipe de Gales, en Isla Mayor, confunde al periodista con un guardia civil de paisano que participa en la operación contra la infraestructura del hachís que se desarrolla desde primera hora de la mañana de este martes en la zona agrícola y ganadera del pueblo.

Ruta de narcotráfico en Isla-Mayor. Ruta de narcotráfico en Isla-Mayor.

Ruta de narcotráfico en Isla-Mayor. / Dpto. Infografía

Habla del daño que el narcotráfico le ha hecho al municipio, que vuelve a salir en las noticias por una operación relacionada con el tráfico de hachís y que a principios de 2017 ya acaparó las portadas de los informativos nacionales cuando cayeron cuatro guardias civiles (media plantilla del puesto) por sus vinculaciones con las mafias de la droga. El periodista le saca del error. El empresario pide que no salgan las matrículas de sus coches en las imágenes. "No es algo agradable, entiéndalo".

Y el hombre se pregunta por qué nadie coloca unas barreras en el Brazo de los Jerónimos, el canal que llega desde el Guadalquivir hasta la espalda del polígono y por el que entran las lanchas cargadas de costo, que en el pueblo se conoce como el Matadero porque es allí donde estaba ubicado el antiguo matadero municipal. "¿No se hizo eso en el Guadarranque? Pues aquí se podría hacer también y ya no pasarían las gomas. No costaría mucho y se acabaría con el problema". Al menos el de esta zona de Isla Mayor, porque en los últimos años los narcos han alijado río arriba. En una ocasión llegaron hasta La Algaba. Y kilómetros para alijar hay de sobra.

A unos metros de donde transcurre la conversación entre el industrial y el periodista, un burro y unos caballos permanecen en mitad de la calle principal del pequeño polígono. Estaban en una de las naves que han sido precintadas por la Guardia Civil y ahora se han quedado sin techo. Son los indigentes de la operación Itálica, en la que el instituto armado investiga a 18 personas por la ocupación y construcción de irregular de naves de uso agrícola o industrial, algunas de ellas convertidas en viviendas. Se les atribuyen los delitos contra la ordenación del territorio y contra el medio ambiente.

Despliegue de la Guardia Civil en Isla Mayor. Despliegue de la Guardia Civil en Isla Mayor.

Despliegue de la Guardia Civil en Isla Mayor. / Antonio Pizarro

Se trata de ejercer presión contra las infraestructuras de los narcos. Varios de estos edificios, sobre todo los que dan al canal en su zona trasera, han sido utilizados como guarderías. Este es el término con el que se conoce en el argot policial al lugar en el que se almacena la droga a la espera de que se distribuya en cantidades más pequeñas por carretera. Las mafias (las que operan en el río proceden casi todas de Sanlúcar de Barrameda y no de Isla Mayor) llevan las embarcaciones cargadas con entre dos y tres toneladas de droga desde el norte de África hasta este pequeño canal, y es ahí donde desembarcan para guardar la droga en las naves aledañas. Es un sitio idóneo para ello. Primero porque es un lugar difícilmente vigilable. La zona que lo rodea es todo marisma y con un par de vigías o aguaores se puede avisar a tiempo de la presencia de la Guardia Civil. Los altos cañizos que crecen en la orilla del brazo contribuyen a camuflar aún más las lanchas.

Así llevan funcionando casi dos décadas. En la operación Hermandad, una de las primeras que hizo la Guardia Civil en Isla Mayor, fueron detenidos varios porteadores que por entonces ganaban entre 8.000 y 9.000 euros por trabajo. Después de esa vinieron varias operaciones más. A principios de 2017 fue la de la gran mancha, en la que cayó medio cuartel de la Guardia Civil. En los últimos años, desde que el instituto armado creó los grupos especiales contra el narcotráfico OCON y CCON, se han redoblado los golpes a las mafias del hachís.

Un guardia civil precinta una nave. Un guardia civil precinta una nave.

Un guardia civil precinta una nave. / Antonio Pizarro

Las operaciones Vegano y Cansino son algunas de las más recientes. En la primera cayó Gines, uno de los narcos más buscados de la provincia de Sevilla, y en la segunda les tocó el turno a los Lanas, a quienes se pueden considerar los señores de la droga en el Aljarafe. Por ese canal del Matadero pasa una lancha del Grupo de Especialidades Subacuáticas (GEAS) del instituto armado. Los buzos, que alguna vez han estado sumergidos a la espera de que llegara una lancha y han visto cómo la barca les ha pasado por encima, a un repique de que el asunto acabara en tragedia. La marea está muy baja. Difícilmente así podría entrar en una lancha de gran tamaño como las que se usan para los alijos. Pero podrían hacerlo. Los pilotos son verdaderos especialistas y son capaces de navegar a toda velocidad por un ruachuelo que apenas mide tres metros de ancho. La barca de la Guardia Civil provoca un pequeño oleaje. No se imagina uno lo que debe causar una goma de los narcos cargadas con tres toneladas de hachís y con cuatro personas a bordo.

Los edificios del Principe de Gales han servido a veces también como garaje para narcolanchas, si bien la presión policial ha llevado a las organizaciones a guardar las gomas bastantes kilómetros tierra adentro. En los últimos dos años se han encontrado narcolanchas en Pilas y en Salteras, por ejemplo. De hecho, ayer no se halló ninguna embarcación en los registros desarrollados en el polígono Príncipe de Gales. Algunas de las naves del recinto nunca han estado relacionadas con actividades ilícitas, pero la Guardia Civil no hizo distinciones.

Animales en la calle principal del polígono de Isla Mayor. Animales en la calle principal del polígono de Isla Mayor.

Animales en la calle principal del polígono de Isla Mayor. / Antonio Pizarro

La percha legal de la operación es acabar con las construcciones ilegales y, por tanto, han de ser precintadas todas las que hayan sido edificadas en los últimos cinco años, hayan sido usadas para el narcotráfico o no. Este es el tiempo de prescripción de los delitos urbanísticos. La intención de la administración es que las nuevas construcciones se derriben y que toda la zona próxima al canal quede expedita para que no se pueda alijar allí. Las naves más antiguas seguirán en pie. Como la del empresario que pedía más mano dura. “Yo llevo aquí muchos años, espero que se respeten mis instalaciones”.

La Guardia Civil detalló que en algunas de las obras se ha modificado el terreno original, ya que las construcciones fueron levantadas para destinar el terreno a una actividad ajena al uso del suelo. Además, habían ocultado la identidad de los verdaderos constructores tras una sucesión de compraventas privadas de común acuerdo, con el fin de dificultar las investigaciones. Los implicados carecían de autorización, licencia y proyecto técnico y las obras realizadas usurpan el dominio público marítimo terrestre. A los investigados se les ha impuesto una fianza en virtud del coste de reposición del suelo a su estado primario. El juez de Coria delRío ordenó el precinto de 14 naves y fincas construidas de manera irregular. Un golpe más al entramado utilizado por los narcos.

Un agente camina hacia el canal de Isla Mayor. Un agente camina hacia el canal de Isla Mayor.

Un agente camina hacia el canal de Isla Mayor. / Antonio Pizarro

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