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La Guardia Civil detiene al autor del crimen de Los Palacios y a sus tres hijos

Guardias civiles, en el lugar de los hechos. Guardias civiles, en el lugar de los hechos.

Guardias civiles, en el lugar de los hechos. / José Ángel García

Medianoche en la puerta del Hospital Virgen de Valme. Una joven grita y llora. Repite una y otra vez que cree estar en una pesadilla, que piensa que lo que le está pasando es mentira y que le parece increíble que no pueda volver a escuchar la voz del familiar que acaba de morir asesinado, y cuyo cuerpo permanece dentro del hospital mientras lo examina el forense.

Lleva un tiro de escopeta en el pecho. El disparo fue efectuado a corta distancia y la munición se repartió entre el pecho y el abdomen, causándole heridas muy graves. Perdió mucha sangre, los médicos consiguieron estabilizarlo y trasladarlo en una ambulancia hasta el hospital, donde llevó todavía con vida. Poco después murió.

En la puerta la joven sigue llorando. Otros familiares aguardan con gesto serio. Una mujer de avanzada edad, vestida de luto, pide el número del “payo del seguro”, la persona que debe encargarse de las exequias una vez que el cuerpo sea entregado a la familia. Los hombres intentan entrar en el hospital y los vigilantes los frenan. Les explican que podrán verlo cuando lo autorice un médico. Hasta hace un rato ha estado la Policía Nacional y la Policía Local desplegada por el hospital para evitar incidentes. El taxi del forense, aparcado junto a unos patrulleros de la Guardia Civil, espera con la tarifa 2 activada. El taxímetro sigue corriendo. Dos miembros de la familia van a buscar a otros parientes.

Las naves en las que ocurrió el tiroteo Las naves en las que ocurrió el tiroteo

Las naves en las que ocurrió el tiroteo / José Ángel García

Se avecina una noche larga en el Valme. Trabajadores de Urgencias y familiares salen a fumar y se encuentran con los dolientes. Alguno pregunta qué ha pasado, otros comentan lo que han visto en un corrillo discreto. “Yo lo he visto llegar con el tiro en el pecho.Venía entubado, vivo aún, pero fatal”, cuenta un joven que tiene a un familiar ingresado en el Hospital. “En Urgencias se ven muchas cosas desagradable”, dice una de las contertulias.

Ninguno tiene una idea muy clara de lo que ha pasado, pero han sacado en claro que se trata de una reyerta entre personas de la misma familia. No se equivocan. Lo que ha ocurrido es que un hombre ha matado a su hermano de un disparo en el pecho. Sucedió unas horas antes, sobre las nueve menos cuarto de la noche, en unas antiguas naves industriales abandonadas a las afueras de Los Palacios. Allí era donde vivían desde hace un par de años los protagonistas de este crimen, el tercero en lo que va de año en la provincia de Sevilla.

La Guardia Civil, en el lugar del crimen. La Guardia Civil, en el lugar del crimen.

La Guardia Civil, en el lugar del crimen. / José Ángel García

La familia procede del Cerro Blanco, un barrio de Dos Hermanas que acaparó las portadas de los telediarios nacionales en septiembre de 2017 por un triple homicidio cometido en una de sus viviendas. Dejaron este lugar para ocupar las viejas naves de Los Palacios, muy cerca de donde estaba la antigua cooperativa de leche del pueblo. Hoy ese sitio es un lugar sucio y deprimente, medio en ruinas, donde un galgo juega con un gato y donde dos guardias civiles del equipo de Policía Judicial toman fotografías y realizan mediciones. Estuvieron la noche antes pero querían volver con la luz del día por si se dejaban alguna prueba.

Fue allí donde unas horas antes Virgilio C. V., de 42 años, descerrajó un tiro en el pecho a su hermano Jesús, de 45. Varios vecinos de la zona aseguran que la relación entre los hermanos era muy mala y discutían con frecuencia. Algunos de ellos sostienen que una relación sentimental entre los hijos de ambos pudo ser el detonante del homicidio.

Tras el crimen, Virgilio C. V. fue detenido junto con sus tres hijos, dos varones y una hembra. Esta última es menor de edad y fue puesta ayer a disposición de la Fiscalía de Menores. Los tres detenidos mayores de edad permanecían en los calabozos de la Guardia Civil a la espera de pasar a disposición judicial en las próximas horas. Mientras, los forenses del Instituto de Medicina Legal practicaban la autopsia al cadáver de Jesús C. V. para confirmar que el disparo fue mortal. La escopeta con la que se cometió el crimen también fue incautada.

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