Provincia

El Consorcio del Plan Écija apunta a que las lluvias de febrero pudieron arrastrar el herbicida hasta el pantano

  • Salud mantiene la declaración de no apta del agua en Marchena a la espera de las nuevas analíticas

  • Los resultados del muestreo hecho en el resto de municipios aún no se conocen, pero se insiste en que no hay riesgo para la salud 

  • El plaguicida detectado, MCPA, no es frecuente en la zona y no se busca habitualmente en los controles

Un operario de Hidralia llena garrafas de agua procedente de una cuba, en Marchena.

Un operario de Hidralia llena garrafas de agua procedente de una cuba, en Marchena. / M. G.

El Consorcio del Plan Écija cree que las lluvias que se produjeron a principios de febrero y las escorrentías han sido determinantes para que en el pantano del Retortillo (ubicado entre Hornachuelos y La Puebla de Los Infantes) se hayan detectado niveles de un herbicida, conocido como MCPA, superiores a los niveles permitidos. Se trata de un compuesto que no se busca en los análisis habituales que se hacen porque no es frecuente su uso en ese área, donde como en otras zonas que circundan presas, hay ciertas limitaciones a la hora de utilizar estos químicos. Éste se utiliza para eliminar malas hierbas de hoja ancha y puede que haya venido, a través de las citadas escorrentías, de varios kilómetros aguas arriba del pantano. 

Así lo ha apuntado el gerente del consorcio, Ignacio Freire, quien, como hizo la Delegación Territorial de Salud el jueves, ha subrayado que los niveles detectados no han supuesto en ningún momento ni suponen riesgo para la salud de las personas, aunque sí supera un límite legal, y que la decisión de declarar no apta el agua para el consumo en Marchena -el único municipio en el que hasta el momento se ha podido verificar un nivel por encima de lo permitido- se ha tomado por "prevención". Salud insistió ayer en que ya se han comprobado en las medidas tomadas son efectivas.

El Consorcio está a la espera del resultado de los análisis de las muestras que se han tomado en el resto de municipios. Ayer llegaron al laboratorio alicantino con el que trabajan y, por el propio proceso que hay que seguir, pueden tardar unos días. En cualquier caso y dado que el origen del problema está en el embalse, se ha reforzado la carga de carbón activo en la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) y hace días ya que el agua que sale hacia los 15 municipios va sin presencia del químico.

Freire ha precisado que este plaguicida no se analiza habitualmente, salvo en algunos estudios más amplios que se hacen sólo varias veces al año. Tuvieron conocimiento de la presencia del mismo el día 15, cuando la empresa Hidralia (que gestiona el agua en baja en Marchena) lo detectó en sus muestreos (0,11 microgramos por litro en el primer análisis y 0,18 en el de confirmación, cuando el límite está en 0,1) e informó tanto al Consorcio como a las autoridades sanitarias. Desde ese día se buscó en el pantano y se empezaron a tomar medidas. Dado lo ocurrido, se va a incorporar también a la amplia lista de parámetros que se analizan en el Consorcio.

No es el único cambio en los protocolos que el Plan Écija (en el que además de esos ayuntamientos está la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir) ha introducido desde el pasado mes de diciembre, cuando se produjo el incidente con el benceno, que, según coincide el gerente y los alcaldes consultados, nada tiene que ver con éste, puesto que se confirma que aquél tuvo que ver con un carbón activo, un producto que se usa para potabilizar y que causó el efecto contrario, porque venía defectuoso o contaminado. Según Freire, el expediente informativo se está terminando y el proveedor que lo suministró también está haciendo una investigación propia. Ahora, antes de inyectar el producto a la ETAP, también se hace un análisis previo, que no era habitual en ningún organismo de este tipo. 

En el consejo de administración que se celebró el jueves por la tarde, se trasladó toda la información a los representantes de los municipios, que, según distintas fuentes consultadas, insistieron en que se deben reforzar aún más los sistemas de control y perfeccionar los protocolos para detectar estas cuestiones con la mayor premura, aunque el hecho de que salten estas alarmas -en este caso, primero a través de una empresa que gestiona el agua en alta- evidencia que ese control ya se produce. 

Mientras tanto, en Marchena continúa en vigor la declaración de Salud de que el agua no es apta para el consumo humano -para beber y cocinar, aunque vale para la higiene y limpieza-. La nueva analítica, con muestras de agua recogidas ayer jueves día 18 para comprar si los parámetros del plaguicida están dentro de lo permitido, se podrían conocer este mismo sábado.

Además, reciben agua en alta del consorcio, que cuenta con la empresa instrumental Areciar para la gestión, La Lusiana, Écija, Cañada Rosal, Fuentes de Andalucía, La Campana, Paradas, Arahal, Lantejuela, Osuna, La Puebla de Cazalla, El Rubio, Marinaleda y Herrera.

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