Recaudan más de 4.000 euros para repatriar a Nicaragua el cuerpo de Erica Vanessa
La Asociación Nicaragüense agradece la solidaridad del pueblo utrerano y sevillano
Utrera llora a Erica Vanessa, víctima de un crimen que "hiere todas las sensibilidades"
La Asociación Nicaragüense de Sevilla ha recaudado ya más de 4.000 euros para repatriar el cuerpo de Erica Vanessa Reyes Álvarez, la joven de 22 años asesinada presuntamente por su marido el 31 de julio en Utrera. Los compatriotas de esta joven iniciaron una campaña de recogida de fondos para llevar el cadáver de la última víctima de la violencia machista en Sevilla hasta su país de origen. Se marcaron una meta de 6.000 euros y ya han conseguido reunir 4.177 euros.
La mayoría de este dinero lo han obtenido en una kermés (una especie de fiesta popular con juegos y actividades) realizada en Utrera el pasado sábado. También han conseguido donaciones directas a la cuenta bancaria de la hermana de la víctima, que se abrió exclusivamente con ese fin.
Los nicaragüenses han querido agradecer la solidaridad de todas las personas y organizaciones que "se solidarizaron y apoyaron de alguna manera", tanto en Utrera como en Sevilla, así como a los medios de comunicación que dieron difusión a esta campaña. "Sin ustedes no se hubiese podido lograr. Las cuentas siguen habilitadas para poder llegar a la meta final, y toda ayuda sigue siendo bienvenida", apunta la asociación en un comunicado difundido este lunes.
La entidad concluye reafirmando su compromiso "en trabajar incansablemente para prevenir futuras tragedias y erradicar la violencia machista y de género". "Juntos podemos construir un mundo donde todas las personas, independientemente de su género, puedan vivir libres de violencia", apuntan los nicaragüenses.
Erica Vanessa Álvarez llevaba dos años viviendo en Utrera. Fue asesinada presuntamente por su marido, un ciudadano ecuatoriano de 43 años, con el que ya había iniciado los trámites de divorcio y del que se había separado ya. La joven recibió varios golpes en la cabeza asestados con un objeto contundente, similar a un martillo. El crimen se cometió en la vivienda en la que residía la víctima, en la calle Cristo de los Afligidos de Utrera.
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