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La Seguridad Social reclama una deuda de 447 euros a un hombre que lleva muerto 30 años

  • El difunto murió en marzo de 1989, a la edad de 23 años, y sus hermanos han recibido ahora la carta de pago 

  • Se le reclama el periodo de 1989 en el régimen agrario, pese a que trabajaba como vigilante de seguridad

Extracto de la documentación recibida por la familia del fallecido. Extracto de la documentación recibida por la familia del fallecido.

Extracto de la documentación recibida por la familia del fallecido.

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La Seguridad Social ha reclamado una deuda de 447,96 euros a un hombre que lleva muerto treinta años. El fallecido era natural de Guadalcanal y murió en marzo de 1989, a la edad de 23 años. Sus hermanos han recibido hace unos días, en la casa familiar de este pueblo de la Sierra Norte de Sevilla, la carta de la Tesorería General de la Seguridad Social en la que se le reclama esta cantidad.

La deuda en cuestión es por el impago de las cuotas de la Seguridad Social en el periodo comprendido entre enero y diciembre de 1989, dentro del Régimen Especial Agrario y entre los empleados por cuenta ajena. Se le piden 373,30 euros como requerimiento principal y 74,66 euros de recargo. La carta, fechada el 10 de enero de 2019, incluye un documento de pago y un número de cuenta en el que se debe hacer el ingreso. 

También le requiere que haga una declaración acerca de sus bienes, presumiblemente para embargarlos en caso de impago. Le informa además de que, de no declarar los bienes o de hacerlo de manera parcial, estaría incurriendo en un delito, recogido en el artículo 258 del Código Penal.

El fallecido había trabajado en el campo, pero llevaba tiempo empleado como vigilante de seguridad de una conocida empresa del sector, y estaba dado de alta por esta compañía. 

Entre enero y marzo de 1989, fecha en la que falleció, no había trabajado en el campo. Y, evidentemente, tampoco pudo hacerlo entre marzo y diciembre de ese año. La familia ha hecho gestiones con la Seguridad Social para subsanar el asunto, pero lamenta el "perjuicio anímico" que ha causado al resto de hermanos, "al hacernos rememorar episodios de nuestra vida que creíamos superados".

"La muerte de nuestro hermano, con 23 años, supuso un golpe terrible para la familia. Menos mal que nuestros padres ya han fallecido ambos y no han tenido que sufrir este episodio", han explicado a este periódico fuentes de la familia, que atribuye lo ocurrido "posiblemente a la negligencia o a la falta de rigor del funcionario que no ha realizado las comprobaciones mínimas". 

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