Coria del Río

El paseo fluvial de Coria del Río será reforzado para evitar su derrumbe

  • Los técnicos determinan que la reparación será mediante la sustitución de los anclajes por bloques de hormigón

  • La coronación del muro se ha desplazado hacia el río 13 centímetros

Varias zonas del paseo se encuentran acotadas con vallas para evitar el acceso de los viandantes por riesgo de derrumbe. Varias zonas del paseo se encuentran acotadas con vallas para evitar el acceso de los viandantes por riesgo de derrumbe.

Varias zonas del paseo se encuentran acotadas con vallas para evitar el acceso de los viandantes por riesgo de derrumbe. / Juan Carlos Vázquez

Coria del Río es paso habitual de embarcaciones de gran tonelaje que navegan hacia el Puerto de Sevilla. Su paseo fluvial es uno de los más extensos, ya que prácticamente abarca toda la longitud del municipio.

Desde su construcción en 1992 se han producido diversos daños estructurales, en unos casos producidos por la rotura de tirantes y en otras ocasiones por impactos de buques contra la pantalla del tablestacado. Uno de los últimos casos fue hace nueve años cuando un barco mercante chocó, provocando un socavón de 20 metros de largo y cuatro de ancho. El Estado tiene listo un proyecto de reparación que consistirá en reforzar los cimientos para evitar su derrumbe.

Los técnicos de la dirección general de Sostenibilidad de la Costa y el Mar han decidido que la reconstrucción del paseo fluvial será mediante la sustitución de los anclajes por bloques de hormigón ya que presentan varias ventajas. Las principales son una sencilla ejecución al no requerir maquinaria especializada; se trata de una solución definitiva, evitando futuros mantenimientos de los anclajes, posibles destesados o roturas; o que el coste económico de la intervención es una solución no mucho más cara que la reparación de esos elementos.

Estado del paseo fluvial

¿En qué estado se encuentra actualmente el paseo? En la última visita realizada por los técnicos de la Costa y el Mar observaron que en el pavimento los daños aparecen en general en las zonas en la que hay mayor profundidad de rellenos, donde existe una separación y descenso del suelo respecto a la balaustrada con algunos casos en los que debajo está hueco o se ha producido ya un descenso en el paseo. Estos daños suelen coincidir con deterioros en los anclajes. En el informe se apunta que la coronación del muro de tablestacas se ha desplazado hacia el río unos 13 centímetros.

Los daños observados desde el Guadalquivir en los anclajes pasivos fueron que las cabezas de esos elementos han saltado y desaparecido, o que se han salido totalmente aunque siguen manteniéndose in situ. En el caso de los anclajes activos, al estar ocultos tras la tablestaca, los técnicos no pudieron detectar fallos. Sólo podrán constatarlo con la excavación.

La intervención tiene una duración de cuatro meses y un coste de 255.803 euros

La obra se divide en seis zonas de trabajo a lo largo del paseo fluvial y aún no tiene fecha de comienzo, ya que el Estado mantiene abierto el periodo de licitación para buscar una empresa. Tienen una duración de cuatro meses y un coste de 255.803 euros (IVA incluido).

La primera etapa de la intervención consistirá en adecuar los diversos espacios. A continuación se efectuará la demolición del pavimento y excavará hasta la cota del anclaje, que será retirado. Los operarios realizarán la perforación hasta la cota -1,50 metros, colocando una entibación en los laterales para evitar afectar a los anclajes contiguos de la zona afectada, los cuales se consideran que están en buen estado y en servicio. Para conseguir la estabilidad deseada para la contención del talud obtenido de la excavación, los técnicos consideran necesario su acondicionamiento mediante una escollera de 500 kilogramos que partirá desde la cota +2,30 metros.

Tras estos movimientos de tierra tocará el turno de la estructura. El muro será de hormigón y se apoyará sobre una banqueta de pedraplén. El armazón estará escalonada en tres alturas de diferentes dimensiones cada una, colocándose barras de acero corrugado a modo de conectores en la zona de unión. La actuación finaliza con los trabajos de urbanización del paseo.

Un hombre realiza ejercicios apoyado en la balaustrada. A la izquierda, vista del tablestacado desde el río. Un hombre realiza ejercicios apoyado en la balaustrada. A la izquierda, vista del tablestacado desde el río.

Un hombre realiza ejercicios apoyado en la balaustrada. A la izquierda, vista del tablestacado desde el río. / Juan Carlos Vázquez

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