La obra del teatro se termina 22 años después
San Juan de Aznalfarache
Fue diseñado para mil personas, se redujo para 300 y queda por construir un centro de transformación eléctrica
No es algo nuevo que lo que promete un político o el proyecto que planifica una administración no se lleve a efecto en los plazos previstos. La burocracia, la financiación y, en algunos casos, errores a la hora de calcular la viabilidad hacen que su ejecución se dilate en el tiempo. Mucho, en algunos casos. Pero hay un caso especial en el Aljarafe: el teatro que se ideó a finales de los años 80 en el barrio alto de San Juan. La decisión plenaria se tomó en 1988. El acta de inicio y replanteo de las obras tiene fecha de febrero de 1992. Pero, tras años de paralización y vicisitudes, incluidos los problemas de las empresas que cogieron las obras, con varios gobiernos y alcaldes por medio, está a punto de entregarse. Ayer el alcalde, Fernando Zamora, visitó las instalaciones para confirmarlo. Y se espera que el espacio escénico, con el nombre de Romero San Juan, pueda estrenarse a lo largo de 2014. Será más de 20 años después. Aunque todavía puede haber sorpresas, porque se está licitando el centro de transformación eléctrica, sin el que complejo no puede funcionar, y hay que ver la forma de gestionarlo.
Haciendo memoria -muchos vecinos jóvenes, acostumbrados a la perspectiva de las obras en la calle Lepanto ni se acuerdan-, el primer parón se produjo a finales de 1994. La constructora a la que se adjudicó un teatro con un aforo de mil personas presentó de suspensión de pagos. En 1998, el gobierno local -entonces formado por PP, IU y PA- quiso retomarlo reduciéndolo a 350 plazas y apostando por un centro de "usos culturales polivalentes, sin que pierda su naturaleza de teatro" pero más acorde con el tamaño y necesidades del municipio. Había que demoler la estructura -las paredes y el techo- que se habían levantado con una inversión de 912.413 euros. En esa cantidad, está incluido el aparcamiento y la cimentación, que se conservan.
En 1998 se sacó un concurso de ideas que ganó el arquitecto Francisco Montero. Con menos espacio para el teatro, se diseñó una plaza abierta para paliar el déficit de áreas libres el barrio y las obras se intentaron retomar en 2002, aunque entonces hubo que hacer un estudio geotécnico que no existía. Tras lograr financiación de la Diputación y la Junta por más de 2,1 millones de euros, en 2007, se adjudicaron de nuevo las obras y se demolió la estructura. Pero otra vez hubo problemas. La empresa adjudicataria, Gadiconsa, pidió más dinero y el Ayuntamiento se negó a asumir el sobrecoste y acudió al Consejo Consultivo, con la consiguiente paralización. El ente se pronunció a favor del Consistorio a finales de 2008 y se retomó de nuevo el proyecto que, definitivamente, parece que va a llegar a su fin tras más de tres millones de euros invertidos.
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