El parricida de Alcalá asegura no recordar nada al ingresar en la cárcel

Instituciones Penitenciarias le aplica el Protocolo de Prevención de Suicidios (PPS) porque asegura que quiere "morirse".

El presunto parricida, Mario Calderón, en los juzgados de Alcalá de Guadaíra. / Víctor Rodríguez
El presunto parricida, Mario Calderón, en los juzgados de Alcalá de Guadaíra. / Víctor Rodríguez
Europa Press

05 de junio 2015 - 17:20

M.C.M., el hombre de 52 años detenido tras matar supuestamente a golpes a su esposa en la casa que ambos compartían en la localidad sevillana de Alcalá de Guadaíra, ha asegurado no recordar nada de lo sucedido durante un acta de comparecencia celebrada nada más ingresar el pasado miércoles en la cárcel de Sevilla-I.

Fuentes del caso han informado de que, una vez ingresó en prisión, fue sometido a un examen médico en el que se dejó constancia de las heridas que presentaba el imputado, y que supuestamente habría sufrido durante el crimen, como son arañazos en la cara y contusiones en las manos. Además, manifestó haber empeorado de una dolencia antigua de espalda "tratada con morfina". Durante el examen médico, el imputado manifestó su "deseo de morirse", por lo que Instituciones Penitenciarias le ha aplicado el habitual Protocolo de Prevención de Suicidios (PPS), que contempla que el detenido esté acompañado constantemente por un preso de confianza, han añadido las mismas fuentes.

Tras ello, se le realizó un acta de comparecencia donde el interno fue cuestionado por cómo se había realizado las heridas y si estas guardaban relación con el crimen cometido horas antes, pero el detenido aseguró que no recordaba nada de lo sucedido. "Creo que sí", fue lo máximo que llegó a repetir en varias ocasiones. El pasado miércoles, el juez de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Alcalá de Guadaíra ordenó el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza del detenido por un presunto delito de homicidio tras acabar con la vida de su mujer, María del Águila. Fue sobre las 2:30 de este miércoles cuando, según los primeros datos con que cuenta la Policía Nacional, el presunto agresor habría llamado a un familiar confesándole que "había hecho una cosa muy grave", según han informado fuentes de la investigación. Seguidamente, este familiar llamó a la Policía para dar cuenta de lo sucedido, tras lo que los efectivos policiales se trasladaron inmediatamente hasta la vivienda donde vivía la pareja, ubicada en el número 7 de la calle Combate de los Castillejos, y detuvieron al presunto agresor.

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