Betis-Olympiacos | Crónica Una victoria que alimenta un sueño (1-0)

  • El Betis se asegura un hueco en los dieciseisavos de final tras vencer con justicia al Olympiacos gracias a un zurdazo de Canales

  • Los verdiblancos, esta vez más pragmáticos, acabarán primeros si ganan al Dudelange

Un zurdazo imparable de Canales cerca del intermedio bastó para que el Betis derrotara al Olympiacos y asegurara su presencia en el sorteo de los dieciseisavos de la Europa League. Hacía falta que los verdiblancos ganaran por muchos motivos, el primero por amarrar la clasificación en un grupo que asomaba espinoso cuando quedó configurado. Una jornada le ha sobrado a los heliopolitanos, invictos y poderosos. Están siendo los mejores y sólo falta que certifiquen la primera posición final derrotando de nuevo al Dudelange en Luxemburgo dentro de dos semanas.

Nada sabe mejor en el fútbol que la victoria. Nada. Ganar es el fin. Es de perogrullo pero a alguno se le olvida. Porque ese éxito es el que desbroza caminos, el que alimenta los sueños. Y el beticismo tiene esta temporada uno que le hace brillar los ojos: llegar donde nunca llegó en el frente europeo. La grey verdiblanca sabe que esta campaña hay equipo para hacer historia.

Setién es permeable a esa mayúscula ilusión que destila la afición y quizás por ello no asumió demasiados riesgos en la configuración del once. Un resbalón con los helenos podía torcer muchísimo el destino y no quiso arriesgar atrás. Mantuvo a sus tres centrales predilectos, Mandi, Bartra y Sidnei, y dejó a Javi García en el banquillo y a Feddal en la grada.

Por delante, Carvalho se ancló como único pivote. Esta vez, los interiores, Canales y Lo Celso, pulularon en tres cuartos de campo en busca de conectar con alguno de los dos puntas, Sergio León y Sanabria, una dupla ya vista en este frente continental.

Ocurrió en la primera parte que el Olympiacos, casi sin quererlo, cruzó la primera línea de presión sin mucha dificultad y que en media docena de ocasiones se plantó en las inmediaciones del área de Joel Robles con visos de peligro. Tello y Júnior, los laterales largos, se movieron muy arriba, como también Lo Celso y Canales, y cuando el ex bético Nahuel, por la izquierda, o el portugués Podense por la derecha recibían abiertos a la cal, sus pares, Mandi y Sidnei, sufrieron para frenarlos porque era demasiado el espacio a su alrededor sin apoyos.

Todo quedó en fuegos de artificio. El entrenador de los helenos, el luso Pedro Martins, renunció a Guerrero en punta y esa falta de referencia clara arriba condicionó mucho sus acometidas. El mediapunta Fortounis y la gente que llegaba desde la banda echaban de menos alguien por delante mientras la zaga bética, ayer menos firme, agradeció la falta de especialistas en el remate.

¿Y el remate bético? La suerte del mismo dependió en buena medida de la zurda de Lo Celso. de él brotaba lo realmente malintencionado: una apertura a Júnior (12’), un centro raso y envenenado al área con su derecha (15’), el caño a Bouchalakis que originó la falta que botó Canales y que acabó en el claro penalti a Mandi (16’).

Sergio León, tan bullidor e intenso como siempre, le pegó fuerte y a media altura, pero el portero portugués José Sá empezó su recital de paradas. Sacó un brazo recio, arriba, para desviar el lanzamiento desde los once metros, y tuvo capacidad para rehacerse y volver a desviar el segundo intento del delantero palmeño.

Las imágenes del Betis-Olympiacos Las imágenes del Betis-Olympiacos

Las imágenes del Betis-Olympiacos / Antonio Pizarro

De Lo Celso tenía que salir. Y salió en otra incursión por un pasillo interior. Sanabria recibió en el borde del área, cortó hacia su izquierda en la mejor maniobra que hizo en el partido y habilitó a Canales. El fino zurdo dispuso de metros y tiempo, ante la pasiva cobertura griega, para armar su pierna buena. Gol inapelable. Lo único imparable para Sá en la noche. Corría el minuto 39, aunque el Olympiacos dispuso de su mejor ocasión en el pleito poco antes del intermedio, en un balón al segundo palo que Fortounis, el exquisito del equipo, acompañó con demasiada sutileza cuando estaba batido Joel Robles. Mandi salvó bajo palos.

Tras el descanso, el Betis concedió menos atrás. Tello y Júnior cuidaron más su espalda, aunque el primero saliera más aprovechando los espacios y dispusiera de un mano a mano que malogró por permitir que Cisse se le echara encima (77’). Antes, Sanabria también la tuvo a la contra, pero Sá desvió con las yemas de sus dedos el balón lo justo para que lo repeliera el larguero (59’).

Martins metió a Guerrero por Bouchalakis a la hora de partido, pero por entonces el Betis estaba ya más ajustado atrás. Por la derecha, a Nahuel se le acabó el gas pronto. Y por la izquierda, Ellabdellaoui y Podense estuvieron más atados en corto por Júnior y Sidnei. Nada aportó el ex jugador de Sporting y Leganés.

El partido, con un Betis más pragmático de lo habitual, estaba para sentenciar con una carrera desde atrás y Setién tiró de Inui por Sergio León. El japonés volvió a mostrarse poco enérgico al pisar el área y la única vez que prendió la mecha, volvió a aparecer Sá en una doble parada, ante Sanabria y el nipón. Sucedió en el minuto 90.

Tres minutos después, el ruso Karasev pitaba el final de un partido menos colorista que otros, más prosaico si se quiere, pero que acabó con el bético bien satisfecho. Su equipo ganó. Y en febrero, volverá al frente europeo.

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