El resultado del Real Madrid - Betis

Al Betis de Setién le va el lujo

  • El equipo verdiblanco vuelve a asaltar el Bernabéu y maquilla su decepcionante Liga con otra faena de puerta grande

  • Los goles de Loren y Jesé plasman la manifiesta superioridad de los heliopolitanos

Loren celebra su gol con Guardado, Feddal, Kaptoum y Bartra, éste tapado. Loren celebra su gol con Guardado, Feddal, Kaptoum y Bartra, éste tapado.

Loren celebra su gol con Guardado, Feddal, Kaptoum y Bartra, éste tapado. / Joaquín Corchero

El Betis de Quique Setién volvió a asaltar el Santiago Bernabéu, como en la pasada Liga. Los goles de Loren y Jesé coronaron otra memorable actuación. Pero el valor material de los tres puntos es ínfimo para la suerte bética en la Liga, que ya acabó con un décimo lugar que sabe a hiel. Nada que ver con el sabor que dejó la disertación de fútbol del Betis en el templo del madridismo, a la altura de las que dio en el Camp Nou o San Siro en este extrañísimo curso. Al final, la ciclotimia y la discretísima cuenta de resultados se han llevado por delante el buen gusto de Quique Setién. ¿Será mejor para el Betis? Por lo pronto, es mejor para su estabilidad inmediata, lo que no es poco. El cisma empezaba a desgarrar.

Haro y Catalán defendían la continuidad del entrenador, convencidos de que este Betis acabaría haciendo una raya en el agua; al otro lado, Lorenzo Serra está convencido de otra cosa: que la plantilla que ha pergeñado, con sus defectos, no es para acabar con 50 puntos, en mitad de la tabla y con más derrotas que victorias.

En el epicentro del plebiscito ya acabado, el Currobetis 2.0 de Setién, el que tan pronto sale escoltado por la Guardia Civil de plazas de polvared como asombra con una faena de puerta grande en Madrid. En esa lujosa plaza escribió una de sus doradas páginas la pasada temporada, con aquel gol triunfal de Sanabria sobre la campana tras un minuto de 40 toques y 22 pases. Y esta vez, incluso, el partido bético fue más redondo. No hizo falta que Pau se vistiera de superhéroe, como hizo Adán aquella noche. Si el debate sobre Setién permanecía latente después de su decepcionante hoja de servicios, es por el fulgor de momentos como el que su tropa brindó a su gente ante el Madrid de Zidane.

El Bernabéu, con su boato y su glamour. Con su majestuosidad y sus focos multiplicados. Y con un Real Madrid de saldo. Con una versión liliputiense de Modric o Marcelo. Con Keylor Navas y Marcos Llorente diciendo adiós. Y con un ramillete de niños, desde Fede Valverde a Vinicius o Brahim Díaz, que aún deben demostrar nivel para hacer carrera vestidos con esa zamarra. La situación era idónea para que el Betis, sin presión además porque nada se jugaba, sacara ese fútbol guapo que es capaz de hacer y se despidiera, al menos, con un aparente ejercicio de dignidad.

Y fue echar a rosar el balón y allá que se fueron los de verde bosque a apretar lo más arriba posible. Con Francis y Júnior cruzando la línea de mediocampo, y Guardado y Kaptoum evitando que Marcos Llorente o Modric recibieran de espaldas el pase de Keylor o Varane. Hostigó mucho y bien el Betis al Madrid en la primera mitad.

Y sobre todos emergió la figura de Giovani Lo Celso, que se marcó una soberbia actuación partiendo entre líneas. En la pizarra era el principal nexo de Loren, la pieza más adelantada, pero en la hierba fue el hilo conductor del juego bético por todas partes. Tan pronto apoyaba a Guardado y Kaptoum en el repliegue, como dibujaba un desmarque de ruptura hasta la media luna para controlpar un pase en profundidad y sacar de la chistera una diabólica vaselina que se encontró con la manopla de Keylor Navas bajo el larguero (34’). Con todo, el Madrid se pudo poner por delante en una dejada involuntaria de Francis a Benzema que acabó con el balón en la cepa izquierda de Pau. 

En este Madrid todos miran a la galaxia. Y el Betis bien que lo aprovechó. Tras el descanso, Lo Celso encontró el mejor aliado en William Carvalho, colosal en sus giros y arrancadas aprovechando los pasillos abiertos en las líneas enemigas. El portugués recordó al del Camp Nou. Guardado y Júnior rompieron desde atrás y los conatos de la primera mitad rompieron por fin en fuego real: desmarque de Guardado por la esquina siniestra, Lo Celso que lo habilita y el mexicano sirve un pase corrido al área para que Loren remache a la red (61’).

El Madrid de siempre hubiera reaccionado como un león herido, pero la única inquietud para Pau en toda la segunda mitad había llegado tres minutos antes del 0-1, en una incursión de Vinicius por la izquierda. El brasileño se zafó de Mandi y chutó sin ángulo para que Pau López desviara el cuero.

Los blancos se replegaban con la mirada mientras el Betis se soltaba más y más. Lo Celso maniobró a placer por toda la corona del área y la sentencia pudo caer ya en el 68, con una contra entre William, Júnior y el propio Lo Celso, cuyo misil cruzado se volvió a topar con Keylor (68’). Ya en el 76, Jesé, que había entrado por Kaptoum, aprovechó otra penetración de Júnior hasta la línea de fondo para hacer el 0-2 definitivo.Como en aquella Liga 94/95, el Betis acabó la Liga con un 0-2 en el Bernabéu. Y como entonces, el más feliz es hoy... Lorenzo Serra.

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