Real Betis Del ataque a la defensa

  • El Betis de Rubi recupera la mejor versión de sus delanteros, que suman nueve tantos, siete más que en el inicio del pasado año

  • Los goles encajados evidencian la falta de equilibrio

  • Con la lupa sobre Rubi

Rubi dialoga con el equipo en un entrenamiento. Rubi dialoga con el equipo en un entrenamiento.

Rubi dialoga con el equipo en un entrenamiento. / Juan Carlos Vázquez

Apenas ocho jornadas han bastado para comprobar que el Betis sí disponía el pasado año de, al menos, un delantero de nivel, y que el problema radicaba en el estilo de juego propuesto por el anterior cuerpo técnico. Ahora bien, si este inicio liguero ha despejado la duda sobre el ataque también ha puesto el foco en el sistema defensivo, siendo el cuadro verdiblanco el equipo más goleado de la categoría.

Esa falta de equilibrio está siendo el principal problema del Betis de Rubi. Con una apuesta netamente ofensiva y un fútbol mucho más vertical y directo en busca de la portería rival, al equipo verdiblanco le está costando organizar su entramado defensivo. La apuesta del entrenador por jugadores de un perfil más de ataque –Guardado y Canales fue su pareja de centrocampistas el pasado viernes– también repercute en esa menor capacidad del Betis para frenar el juego rival. Ahí está ese dato que deja a los heliopolitanos como el conjunto que menos balones recupera, en consonancia con esa capacidad ofensiva de sus jugadores.

El cambio de esquema propuesto por Rubi en las últimas jornadas, con un equipo más abierto por fuera y que se despliega por las alas con laterales y extremos, tampoco favorece a cerrar esos espacios en la zona central que tanto están castigando a la zaga o al propio Joel Robles, sin apenas responsabilidad en la mayor parte de los goles encajados.

A ese déficit defensivo se contrapone la capacidad ofensiva del equipo. El mejor ejemplo lo representa Loren, que en apenas ocho jornadas ya ha anotado los mismos goles en la Liga que la campaña anterior y aparece ahora mismo con Pichichi del torneo junto a Gerard Moreno, precisamente uno de los puntas que estuvo en la agenda bética a comienzos del verano.

"Marcamos goles, ahora falta encontrar el equilibrio para que no nos metan tanto. Nosotros vamos a encontrar puerta seguro", aseguró ayer el propio delantero en los medios oficiales del club, en los que también apuntó algunas de las razones de ese cambio: "Rubi me dio confianza desde la primera conversación que tuvimos. Me sorprendió cómo me conocía, hasta había visto vídeos míos con el Betis Deportivo".

Y es que los delanteros verdiblancos son los que más han mejorado con respecto al pasado año. Nueve tantos acumulan los puntas –seis de Loren, dos de Fekir y uno de Borja Iglesias–, por los dos de la Liga anterior, cuando únicamente el marbellí había visto puerta en los duelos ante el Girona y el Leganés. El Villarrea, con seis goles más de sus puntas, el Real Madrid (+5), la Real Sociedad y el Valencia (+4) y el Valladolid y el Getafe (+3) serían los siguientes equipos con una mejora clara de sus hombres de arriba.

Loren, entre Borja Iglesias y Barragán, en un entrenamiento. Loren, entre Borja Iglesias y Barragán, en un entrenamiento.

Loren, entre Borja Iglesias y Barragán, en un entrenamiento. / Juan Carlos Muñoz

"El año pasado fue raro. Las ocasiones que tenía, que eran pocas, no las metía. Estás jugando y sabes que vas a tener una y quieres meterla. Para que tu nombre suene hay que meter goles. Quería aportar tanto al equipo que no hice lo que quería", explicó Loren sobre esa dificultad que tuvieron la campaña anterior los delanteros béticos para ver puerta.

Esa falta de gol provocó que la gran apuesta de los dirigentes béticos para esta temporada pasaba por cambiar la delantera. Así, se marcharon Sanabria –ya desde el pasado enero y no se quiso recuperar en junio–, Jesé, al que no se prolongó la cesión, y Sergio León, traspasado al Levante, para que llegasen Borja Iglesias, con un traspaso de 28 millones de euros, y Juanmi, por quien se pagaron 8 millones a la Real Sociedad. También la llegada de Fekir, que vino como sustituto de Lo Celso aunque el francés tiene un perfil de delantero mayor que el del argentino, ha supuesto una aportación al ataque.

Pero el problema bético no era tanto de nombres como de estilo de juego. La teoría de la manta aparece de nuevo ahora con Rubi, como ocurriera también con Setién en sus inicios, y el Betis ha pasado de mirar al ataque a preocuparse por su defensa.

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