Betis-Espanyol | Crónica El Betis quiere su Copa (3-1)

  • El equipo verdiblanco sufre hasta la prórroga para eliminar a un Espanyol que perdonó con el 0-1

  • Joaquín y Sergio León desatan el corsé inicial para llevar la fiesta al Villamarín

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El Betis estará en el bombo de las semifinales de su Copa del Rey, ésas que se sortean este viernes en el Benito Villamarín, el escenario que acogerá la final, y que se convirtió en el factor determinante para que los verdiblancos doblegaran a un Espanyol que sólo se dio por vencido en la prórroga, ya con un jugador menos, después haberlo dejado con vida con 0-1 en el marcador.

Durante una hora el Betis pareció atenazado por la responsabilidad, por esa condición de favorito ante un conjunto periquito que salió sin complejos y al que su organización defensiva le bastó para silenciar un Villamarín más frío de lo esperado. El gol de Leo Baptistao, que antes había enviado un remate al larguero a apenas metro y medio de la portería, y las oportunidades de Piatti y Borja Iglesias, que obligaron al lucimiento de Joel Robles, aumentaron esa sensación de nerviosismo en la grada.

Todo cambió a la hora de partido, después de que Joel Robles salvara a los suyos, con Joaquín y Sergio León sobre el césped. Corazones verdiblancos al terreno de juego para que el Betis le metiera una intensidad desconocida hasta entonces, para que la grada se conectase y retumbara en Heliópolis. Ahora sí, el Betis demostraba que quería estar mañana en el bombo como paso previo a su final.

La Copa impone sufrimiento. Pero así saben mejor las victorias. ¡Que se lo pregunten a esos más de 40.000 béticos que acudieron al Villamarín! El gol de Lo Celso llegó en pleno arrebato bético. Joaquín controló el balón y llamó la atención de hasta tres defensores, lo suficiente para que el portuense viera por el retrovisor la llegada del argentino, que recibió dentro del área para ponérsela imposible a Roberto.

El Betis-Espanyol de la Copa del Rey, en imágenes El Betis-Espanyol de la Copa del Rey, en imágenes

El Betis-Espanyol de la Copa del Rey, en imágenes / Antonio Pizarro

El Betis había conseguido lo que parecía más difícil, igualar el gol inicial de Leo Baptistao y resistir hasta tres ocasiones más de los espanyolistas para ampliar la ventaja. Se tomaron un respiro los verdiblancos, con la tranquilidad de que ahora sí se sentían superiores en el verde.

Pero la grada, y también el banquillo, lo empujó a más. No quería ningún bético llegar al tiempo extra ante un Espanyol muy tocado por el gol de Lo Celso. No hallaron los verdiblancos ese tanto que ahorrase esfuerzos, pese a que Sergio León había dispuesto de una clara oportunidad, pero sí encontraron un error de Marc Roca, que tras su ingenua pérdida cometió una falta que le costó marcharse a la caseta con el tiempo cumplido.

Esa superioridad numérica se añadía a la futbolística. Y pronto sentenció el Betis la eliminatoria. El elegido no podía ser otro que Sergio León, enrabietado por todo lo que ha rodeado a su figura, y que se marchó con habilidad de Mario Hermoso para plantarse ante Roberto y superarlo con un toque preciso. Su beso al escudo fue su agradecimiento a esa grada que siempre ha coreado su nombre y que no ha dudado en echarle un pulso a Setién.

Corría el quinto minuto de la prórroga y el Betis dominaba el marcador. Sólo cuatro después sería Mandi quien sí consiguiera el tanto de la tranquilidad, tras aprovechar un balón suelto en el área para remacharlo a la red. Ahí ya sí se disparó la fiesta en el Benito Villamarín, que había sufrido más de lo esperado y que reacción a la vez que su equipo dio ese paso adelante.

Con las entradas de Joaquín y Sergio León, el Betis había abandonado la defensa de cinco, había roto ese corsé futbolístico que ha impuesto este año su cuerpo técnico como norma para desatarse en ataque. Lo Celso, más liberado sin Lainez por delante, encontraba socios; Joaquín leía el partido y Sergio León apretaba y apretaba con sus desmarques. La respuesta sobre el césped sólo podía conducirlo hacia el gol, como así llegarían después esas tres dianas que le dieron la vuelta a la eliminatoria. Ese Betis que comenzó el encuentro casi sin energías, como si la presión de ser el anfitrión de esta edición de la Copa del Rey le hubiera supuesto otro freno más a su fútbol, se acabó metiendo en el partido con el sentimiento bético de Joaquín y de Sergio León. El Betis venderá cara su piel en su Copa, y eso ya lo saben esos equipos que mañana estén en el sorteo de las semifinales en el Benito Villamarín.

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