Valencia - Betis | La crónica

Canales hace volar bien alto al Betis

  • El cántabro da otra lección magistral, esta vez como organizador, y lidera a un equipo que mostró una insultante superioridad sobre el Valencia

  • Los verdiblancos duermen líderes y acallan las dudas abiertas en Getafe

Canales celebra con Emerson su gol, el 0-1 provisional. Canales celebra con Emerson su gol, el 0-1 provisional.

Canales celebra con Emerson su gol, el 0-1 provisional. / Europa Press

El Betis de Manuel Pellegrini, el de Sergio Canales, gritó bien fuerte ante las silentes gradas de Mestalla que esta temporada va muy en serio. Que los triunfos ante Alavés y Valladolid no fueron un espejismo y que la noche negra de Getafe fue sólo un accidente. Fue tan superior el Betis al Valencia, que el 0-2 final con los tantos de Canales en el minuto 19 y de Tello en el 75 se antoja cortísimo. Por ponerle un pero al magnífico partido que cuajaron los verdiblancos, que retornan a Sevilla como líderes provisionales en espera de que acabe esta quinta jornada.

Manuel Pellegrini le dio al equipo una pincelada de autor con la ubicación de Canales junto a Guido Rodríguez para que William Carvalho se tomara un descanso. El finísimo jugador cántabro ya había jugado unos improvisados minutos en esa demarcación tras algún retoque táctico, y alguna chispa debió adivinar la mirada experta del ingeniero chileno, que esta vez clavó al dorsal 10 en la sala de máquinas desde el tañido inicial.

Y el acierto de su inopinada decisión saltó nada más empezó Canales a recibir la pelota y, tal como le llegaba, orientarla, abrirla, adelantarla o, por qué no, retrasarla según pidiera la jugada. Siempre con enorme prestancia y precisión. Como si fuera su puesto natural, el predilecto. Nunca fue premioso, nunca condujo si podía lanzar rápido el balón y con él la jugada.

A su clarividencia se agarró el Betis para ir ahormando el partido a sus intereses. Esta vez la posesión verdiblanca sí tenía mucho de verdad. Porque el peligro llegó. Y muchas veces.

Javi Gracia dispuso un 4-4-2 en el que los puntas, Maxi Gómez y Gameiro, hicieron poco por ayudar a los medios. A la derecha, Jason tampoco es que echara una mano a Kondogbia y Wass, como sí suelen hacer éste o Carlos Soler cuando parten desde ese costado. Y el resultado fue que Guido y Canales, con la ayuda de Fekir y Joaquín, se hicieron con el balón y, lo realmente importante, también con el control.

Esta vez el rival no cedió la iniciativa gustoso para dar el zarpazo, como el Getafe el pasado martes. Esta vez, el Valencia tembló en el repliegue y apenas salió en una apertura a la derecha a Maxi, que acabó en un gol de Guedes previamente anulado por claro fuera de juego del uruguayo (9’) y en un tiro de Wass a las manos de Joel (11’). Desde ahí hasta una andanza final de Maxi tras un gran eslalon de Guedes desde la izquierda, que atajó Joel (41’), la primera parte fue rabiosamente bética.

Todo lo encauzó, no podía ser otro, Canales. Abrió con rapidez y precisión a la derecha, entre Joaquín y Fekir afilaron la jugada y Canales que volvió a aparecer en la corona del área para sacar el estoque: picó la pelota con la clase innata de su zurda y tal como le vino a su derecha engatilló. La pelota se puso imposible para Jaume Doménech en cuanto rebotó en el trasero de Jason. Mereció Canales que su gol fuera más limpio por su enorme maniobra. Pero qué más da. El Betis se puso 0-1, espantó esos mallos rollos que afloraron cuatro días atrás. Y lejos de dar un paso atrás, siguió a lo suyo.

Su constancia y valentía debió sentenciarlo todo mucho antes del 0-2 de Tello. El catalán, por fin un titular mayúsculo, habilitó a Sanabria, que cabeceó como pudo, en escorzo, y obligó a Doménech a realizar la primera de la media docena de buenas intervenciones que tuvo (23’).

El delantero paraguayo no pudo engatillar otro gran centro de Joaquín desde la derecha (37’) y un minuto después, Álex Moreno colgó un balón envenenado al segundo palo.

Fekir, más constante y metido esta vez, dispuso luego de hasta cuatro oportunidades seguidas. Una al filo del descanso, otra en un caramelo que le dio Tello desde la izquierda ya en la segunda parte, que acabó con un tiro mordido con su pierna derecha, otra más en un obús cruzado que se le marchó cerca de la escuadra derecha y la última, en una falta ideal para un zurdo que acabó con el balón colándose entre la barrera, pero sin el punto de fuerza necesario para salvar la estirada del guardameta.

En ese arranque de la segunda mitad, el Betis acentuó incluso su superioridad. El Valencia se abrió definitivamente en canal por el medio y Joaquín, por la derecha, y sobre todo Tello por la izquierda arrancaban la moto con enorme peligro.

Pellegrini no movió una pieza. Ni falta que le hacía. Al otro lado del tablero, Javi Gracia se limitó a cambiar las bandas en el 56: Kang-In por Jason y Álex Blanco por Guedes. Aún más tierna quedó la medular para que el Betis volcara definitivamente el juego hacia el área de Doménech.

El portero volvió a lucirse en un zurdazo de Canales tras otra gran penetración de Tello por la izquierda (64’), pero ya a falta de un cuarto de hora, y para evitar sustos de última hora, Joaquín dijo que ya estaba bien de perdonar, dibujó una primorosa diagonal hasta el área y cedió a su izquierda a Tello, que esta vez no perdonó. La pelota volvió a rebotar en un defensor, Diakhaby. Salvo los goles, todo en el Betis fue de una pulcritud extrema en Mestalla. Una faena limpia, maciza, la de un equipo que, bajo el liderazgo de Sergio Canales, está llamado a volar alto. De momento, lo hace más alto que nadie.

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