Celta-Betis | La crónica Tello afila al Betis (0-1)

  • La entrada del extremo inyecta al equipo el veneno que le faltaba y propicia una victoria que lo reactiva en la lucha por Europa

  • Jesé, gracias al VAR, hizo su primer gol como bético

Tello chuta a portería ante Araujo antes de que Jesé marque el decisivo gol. Tello chuta a portería ante Araujo antes de que Jesé marque el decisivo gol.

Tello chuta a portería ante Araujo antes de que Jesé marque el decisivo gol. / Salvador Sas (Efe)

Cristian Tello, un extremo punzante, que huele a pólvora en cuanto pisa el área desde la cal, cambió el destino del Betis en Balaídos y propició, mediante el primer gol de Jesé como verdiblanco, una victoria importantísima cara al objetivo del equipo heliopolitano de renovar la plaza europea para la próxima temporada. El triunfo resulta, además, providencial para que los malos rollos, esos que revolotean, van y vienen sobre la vertical de Quique Setién, se disipen en este nuevo escenario que tienen los béticos desde que cayeron en los torneos por eliminatorias, con una sola competición latente y una semana limpia para trabajar, lo que ayudará a preparar mejor las 11 futuras batallas que aún tiene por delante.

El tanto tardó en caer, no fue hasta pasado el minuto 80, y vino a hacer justicia al dominio, por fases arrebatador y siempre infructuoso, que hasta entonces ejerció el Betis. El Celta, un equipo que es puro temblor en el borde del desfiladero por el que deambula y hoy se siente peor de lo que puede llegar a ser, había soltado el enésimo balón largo a Maxi Gómez para que batallara por su cuenta, el uruguayo metió el hombro para controlar el balón en carrera ante Bartra y Estrada Fernández pitó que la acción no era reglamentaria. El Betis sacó rápido y volvió a trasladar el balón hasta el costado de Tello, como había hecho con insistencia desde que salió el catalán por el lesionado Francis en el minuto 53, el extremo se zafó del cruce de Hugo Mallo con una eléctrica sacudida y chutó cruzado con su pie bueno, el derecho. El portero Rubén Blanco respondió con un arriesgado rechace que se convirtió en una lotería y el billete premiado fue a parar a Jesé, que lo mereció por su buen trabajo en punta.

El canario sólo tuvo que empujar la pelota a la red, pero celebró su primer tanto como bético en dos ocasiones, como tantas veces ocurre con ese invento, bueno de salida y que los árbitros españoles podrían hacer aún mejor, que se denomina VAR. La revisión de la posición de Tello cuando recibe el pase abierto era ya clara a golpe de vista. Legal a todas luces.

Ese tanto, providencial para dar serenidad al proyecto bético de aquí a mayo, plasmó la manifiesta superioridad del verde sobre el celeste. Porque fue empezar a rodar la pelota y reaparecer ese Betis con tan buen gusto. Un Betis mandón, con la zaga de tres plantando sus reales lejos de Pau, con los carrileros buscando la línea de fondo, más Joaquín que Francis, y ese caudal de talento que mana de William, Guardado, Canales y en menor medida Lo Celso tejiendo mil paredes y triangulaciones que siempre acababan desinfladas.

Los jugadores célticos de campo, que no están para intimidar a nadie ni siquiera en Balaídos, se resignaron a ser diez espectadores más sobre la hierba del baile de salón bético. La partitura heliopolitana fue casi idéntica a la que recitó durante la primera parte en la semifinal copera de Mestalla. Amagar y amagar para nunca dar por la proverbial falta de colmillo de los béticos. Jesé, como en Valencia, era el jugador bético más cercano a Rubén Blanco, el portero olívico, pero el canario no es un delantero de rematar en el área y su fútbol, en ella, va más por la asociación con el que llega desde atrás.

Reincidió el Betis en ese fútbol balonmanístico que apenas pisa el área contraria o que cuando lo hace, es para que la pelota vuelva a salir de ella. Tres remates con cierto peligro produjo el acoso sin derribo bético hasta el intermedio: el primero en un robo de Jesé al turco Okay que resolvió el canario con un zurdazo cruzado pero a media altura que facilitó la parada de Rubén Blanco (13’); el segundo con una acción entre Canales y Joaquín que acabó en un tiro alto por poco de Willian Carvalho (30’); y el tercero en un enorme centro con efecto hacia dentro del propio Canales desde la derecha que peinó Guardado con toda la intención, aunque se le fue fuera por poco (38’).

La pelota era del Betis un 80% del tiempo cuando estaba a punto de consumirse el primer cuarto

La pelota era del Betis un 80% del tiempo cuando estaba a punto de consumirse el primer cuarto del pleito. Luego, el Celta se quitó las manos béticas de la solapa en un golpe de casta, pero poco más. Todo el peligro se resumió en un robo a Francis que acabó en una triangulación entre Brais y Maxi Gómez que resolvió el charrúa con un tiro raso muy desviado (28’).

Todo cambió definitivamente cuando Tello entró por Francis en el minuto 53

Tras el descanso, los gallegos sí parecían decididos a arriesgar algo más y la puesta en escena no sonrió al Betis, incómodo por una presión algo más audaz de los anfitriones. Araujo remató al lateral de la red en una segunda jugada tras un córner. Fue en el minuto 53. El mismo en el que entró Tello para cerrar el debate.

A los tres minutos, el extremo dibujó una pared mágica con Guardado que no fue gol de milagro. En el 66, combinó con Jesé y le sirvió medio gol, pero el canario no engatilló de cerca. Todo el Betis se animó por la pólvora que esparció Tello. Canales y Guardado, que hasta entonces habían jugado con mucho sentido y dinamismo, por fin tenían una referencia para afilar el juego en los últimos metros. Hasta Lo Celso, que soltó un centro raso y fuerte al corazón del área que salvó como pudo Hugo Mallo (75’).

Lo que no pudo salvar el lateral derecho del Celta cinco minutos después fue la enésima incursión al área de Tello, la que premió la insistencia y el buen juego del Betis, que sale de Balaídos reforzado en su misión de volver a Europa.

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