Betis: ¿Qué le está pasando a Antony?
Análisis
El extremo brasileño atraviesa por un bache en su juego mientras sobrelleva una pubalgia · Su impotencia se vio en Mendizorroza tras cambiarlo Pellegrini
Opinión: El Betis exige un paso al frente de todos: dirección deportiva, Pellegrini y la plantilla
El futbolista del Betis Antony no pasa por un buen momento. Su reacción al cambio en Mendizorroza, cargada de impotencia, es un ejemplo de que no le están saliendo las cosas como él desea y una causa que está influyendo en su rendimiento es la pubalgia que sufre, la cual desveló Manuel Pellegrini tras el partido ante el Villarreal en La Cartuja. De hecho, el técnico chileno viene dosificando al brasileño en la carga de minutos y el jugador viene tomando analgésicos para tratar de disminuir esas molestias que provocan que su nivel baje, como se viene observando en los últimos partidos.
La lesión de pubis, comúnmente conocida como pubalgia, es una de las patologías más complejas y limitantes en el fútbol profesional. En el caso de Antony, se trata de una dolencia especialmente significativa debido a las características físicas y técnicas que definen su juego. No es un problema puntual, sino un síndrome derivado de la sobrecarga y el desequilibrio entre los músculos abdominales, aductores y estabilizadores de la pelvis, provocado por gestos repetidos de alta intensidad como cambios de dirección, aceleraciones y golpeos constantes.
Antony es un futbolista que basa gran parte de su rendimiento en la explosividad, el desequilibrio en espacios reducidos y la capacidad para generar ventajas a través del regate y el cambio de ritmo. La pubalgia incide directamente en estos aspectos, ya que genera dolor en los apoyos, pérdida de potencia en los primeros metros y dificultades en el golpeo, especialmente con su pierna dominante. Esto se traduce en un jugador menos agresivo ofensivamente, con menor confianza para encarar y una participación más intermitente en el juego.
El mayor riesgo de la pubalgia no es únicamente el dolor, sino su tendencia a cronificarse si no se gestiona correctamente. Forzar la competición puede derivar en compensaciones musculares y en la aparición de lesiones secundarias en la cadera, la zona lumbar o los isquiotibiales, de ahí que el futbolista verdiblanco venga dosificando las cargas de trabajo en los entrenamientos y Pellegrini tenga muy en cuenta los minutos que darle en el terreno de juego.
La base del tratamiento para este tipo de dolencias se centra en el reequilibrio muscular, el fortalecimiento del core y la estabilidad pélvica, seguido de una readaptación progresiva. En los casos más persistentes, la recuperación puede prolongarse varios meses, y sólo en situaciones extremas se contempla la intervención quirúrgica, aunque por ahora, este escenario no ha aparecido en torno a la figura del jugador brasileño. En conclusión, la lesión de pubis está afectando al rendimiento de Antony y su falta de continuidad en el juego.
No se trata de una limitación irreversible, pero sí de una dolencia que exige una gestión adecuada para evitar que condicione su rendimiento a largo plazo. Ejemplo de lo que le pasa al extremo heliopolitano se está viendo en otros jugadores importantes de la Liga, como es el caso de Nico Williams, que lleva todo el curso gestionando este problema de pubalgia y no acaba de ofrecer regularidad dentro de un alto nivel.
Así, habrá que esperar a ver cómo va sobrellevando el atacante bético esa pubalgia, pues su rendimiento, sin ser malo, está lejos de la versión que ofreció en los meses que estuvo en el Betis la pasada temporada. Y es que los verdiblancos, ante tantas ausencias en la enfermería, necesitan que vuelva el mejor Antony.
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