De la innecesaria entrada de Llorente a los detallitos de Antony, sin más
Nombres propios
Cucho Hernández fue el único que se movió para tratar de desordenar al Panathinaikos de Benítez, pero casi ninguno de sus compañeros lo siguió en ese sentido
La crónica del Panathinaikos-Betis
Derrota preocupante para todos los béticos que vieron la cita europea con el Panathinaikos. Más allá de perder el partido, que se puede revertir dentro de una semana en el Estadio La Cartuja, la versión que mostraron los verdiblancos fue decepcionante, sobre todo tras la expulsión de Zaroury en el minuto 59. El equipo de Pellegrini no fue capaz de crear peligro ni siquiera cuando estuvo esos minutos en superioridad numérica y acabó cayendo por un penalti de Diego Llorente.
Llorente | En este fútbol de cámaras no se pueden cargar las pistolas
Para el que suscribe estas líneas el fútbol con VAR es peor salvo en los fuera de juego, pero en esta época, con miles de cámaras buscando el frame exacto, hay que medir mucho en esas acciones y Diego Llorente no lo hizo. Porque está claro que golpea a Swiderski y lo hace cuando éste ya ha rematado a las manos de Pau López. No le debió cargar las pistolas al árbitro.
Cucho Hernández | Su movilidad no la acompañó nadie
El colombiano sí tiró desmarques y se movió por la línea del ataque, el problema es que la mayor parte de sus compañeros no aprovechó esa circunstancia para sacar rédito del desorden que provocaba en la zaga griega. Sólo Abde lo acompañó y tampoco mucho. El resto, nada de nada.
Antony | No basta con detallitos, en la vuelta debe decidir
Un par de detallitos pintureros en toques de balón, algún taconcito para pasar la pelota y un disparo de rosca ideal para la palomita de Lafont. Ésa no puede ser la producción de un futbolista que tiene que liderar este proyecto. Siempre se espera mucho más de él, en la vuelta también.
Pau López | Volvió y prácticamente no intervino nunca
Pellegrini le ha dado esta competición al guardameta catalán y su responsabilidad fue nula. Ni para bien ni para mal, más allá de algunos centros laterales y de los lanzamientos a balón parado, los griegos no se acercaron apenas. Se fue inédito al no parar el penalti, porque no hubo más.
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