El orgullo de los rojos iguala a la mayor calidad de los verdes (2-2)

La crónica del derbi sevillano

El Betis dominó con acierto ante el gol la primera parte del derbi del estreno oficial en el Estadio La Cartuja y se fue con un 2-0

El Sevilla reaccionó de forma acertada con la entrada de un excelente Oso tras el descanso y rozó incluso el triunfo en el tramo final

Abde estrelló un balón en el poste en el minuto 87 y Diego Llorente salvó entre los palos un disparo de Akor Adams, que se había escorado tras driblar a Álvaro Valles en el 91'

Así le hemos contado el Betis-Sevilla

Bartra quita la camiseta de Isaac del banderín de córner en la celebración del 2-2 sevillista. / Antonio Pizarro

El primer derbi oficial de la historia disputado en el Estadio La Cartuja acabó con un empate a dos goles y con los futbolistas que vestían de rojo más contentos que los que defendían la elástica verdiblanca. La razón es bien fácil, en el descanso vencía el Real Betis Balompié por 2-0 al Sevilla Fútbol Club y aquello, con la fiesta de casi toda la grada incluida, parecía predestinado a una de esas humillaciones históricas que se dan en este tipo de derbis en ocasiones. Pero el fútbol es azaroso y la segunda mitad sirvió para que la tortilla diera completamente la vuelta y fueran los visitantes quienes pudieron degustarla con la igualada final.

Incluso, a la vista del dominio del Sevilla en ese segundo periodo, todo pudo acabar aún mejor para el equipo que pelea por eludir el descenso de categoría, como bien le recordaron todos los béticos en el momento de mayor ebullición de los locales. Es verdad que Abde tuvo un remate que se estrelló en el poste en el minuto 87 tras tocar ligeramente en el cuerpo de Gudelj, pero la gran ocasión le llegó a Akor Adams. El nigeriano recibió en una posición muy similar a la que le había dado el 2-0 a Fidalgo, pero careció de la calidad del bético para el remate y buscó su opción en el regate a Álvaro Valles. Se quedó sin ángulo y Diego Llorente tuvo tiempo para salvar el empate para los béticos entre los palos. Era el minuto 91.

Aún restaban cuatro entonces para que concluyera el tiempo adicional ordenado por De Burgos Bengoetxea, que tuvo un arbitraje perfecto de no ser porque queda la duda más que fundada de si pudo ver Antony la segunda tarjeta amarilla en el minuto 81. El vasco, con criterios mucho más acertados que otros de sus compañeros, que sí se la sacaron a Juanlu contra el Alavés, muy prontito, además, consideró que aquello no era suficiente para expulsar a un futbolista. Acertó en un fútbol normal, no en la mentira actual.

Pero en esos cuatro minutos que aún restaban fueron los sevillistas quienes prácticamente se comieron a su rival, pitado incluso por los suyos cuando perdían la pelota, particularmente en el caso de Bakambu. El Sevilla coronó el segundo tiempo en ese sentido de dominio casi total, pero, lógicamente, la calidad individual de sus futbolistas no les da para ganar un partido así de equilibrado y ahí está el disparo de Januzaj, en su posición ideal, en el minuto 93 para corroborar semejante afirmación.

Dos tiempos bien distintos

El derbi, sin embargo, tuvo dos partes bien diferenciadas. La primera no tuvo absolutamente nada que ver con la segunda y ahí el ganador no sólo en el marcador fue el Betis, aunque el Sevilla también tuvo un control, eso sí bastante irreal, la verdad. Este tipo de partidos está cargado de tópicos y uno de ellos establece que se igualan los equipos y demás. Pero normalmente, no siempre, los ganan los mejores y este Betis está ahora mismo muy por delante de este Sevilla. Las distancias son considerables y así se estaba comprobando en el acto inicial, donde los verdiblancos no tuvieron ni el menor problema para llevarse un 2-0 a los vestuarios.

Le bastó con no cometer errores y saber aprovechar su mayor calidad, tanto ofensiva como defensiva, para superar con comodidad, incluso, el intento sevillista de colocar a muchos futbolistas por delante de Vlachodimos. Porque ése fue el planteamiento inicial de Matías Almeyda, protegerse con muchos hombres, con un 1-4-4-2, donde había dobles laterales en las dos bandas. Absurdo, si después ni José Ángel ni Agoumé meten sus piernas para sacar el balón cuando entran Abde y Antony en el área contraria. Sucedió en el 1-0 en el minuto 16.

En el bando contrario pasaba justo lo contrario. Manuel Pellegrini era consciente de la superioridad técnica de los suyos, de su infinita mayor calidad, y sólo les solicitó que no cometieran errores innecesarios, que no regalaran situaciones sin control para después asestar los golpes como si cayera una fruta madura de su árbol.

Así sucedió en esos minutos 16 y 37. Antony y Fidalgo anotaron dos goles de muy buena elaboración, pero también hay que tener en cuenta que lo hicieron con toda la colaboración de una defensa rival que ni tiene calidad, ni velocidad de reacción ni ninguna otra de las cualidades necesarias para protegerse.

La entrada de Oso

El Sevilla, que aparentó reaccionar bien tras encajar el primer golpe, se iba con la sensación de estar hundido. Pero a Almeyda, dicen que vio el partido desde el autobús del equipo, le bastó con salir de él, ir a los vestuarios y cambiar a dos de los cuatro laterales para jugar con extremos. Entraron Oso y Ejuke y, particularmente el primero, le cambió la cara completamente al derbi número 145 de los oficiales.

El zurdo se comió por su banda tanto a Antony como a Aitor Ruibal. Les robó los balones y encima se proyectó al ataque con brío y con fuerza. Como, además, es de los pocos con buen toque del balón en este Sevilla, un excelente centro suyo fue cabeceado en plancha a la red por Alexis Sánchez. Se había sobrepasado apenas la hora de juego (62’) y el Sevilla comenzó a creer de verdad.

Ya le había hecho una buena parada Álvaro Valles a Akor Adams en un disparo que desvió Natan (77’) y la sensación era que el Betis se había descompuesto de forma definitiva, algo que fue muy parecido a lo que le sucedió siete días antes contra el Rayo Vallecano. Pellegrini esta vez sí dejó a Fornals y sólo sacó a Fidalgo, pero el control ya era absoluto de los visitantes.

Tanto es así que Isaac empató con un magnífico disparo pésimamente defendido por los béticos en la zona de rechazo en una falta lateral. El Sevilla casi se frotaba los ojos después de lo que había vivido en la primera mitad, pero así es el fútbol y todo había cambiado con la entrada de Oso. ¿Con un solo futbolista? Bueno, con eso y con muchas cosas más que tal vez tengan que ver con la manera de encajar las dificultades por parte de los béticos en los derbis.

Al final todo quedó igualado, el Sevilla, dada su situación, se va algo más satisfecho, pero los dos tenían motivos para no estar contentos del todo. Unos, por no haber sido capaces de aprovechar la debilidad del rival, para ganar su tercer derbi consecutivo; otros, porque acariciaron los tres puntos, incluso los merecieron, en una situación que había nacido muy torcida. Así que dos a dos y el orgullo sevillista igualó a la superior calidad bética.

Ficha técnica

2 Real Betis Balompié: Álvaro Valles; Aitor Ruibal. Diego Llorente, Natan, Ricardo Rodríguez; Fornals, Marc Roca, Fidalgo (Altimira, 70’); Antony, Cucho Hernández (Bakambu, 70’) y Abde.

2 Sevilla F.C.: Vlachodimos; José Ángel (Oso, 46’), Azpilicueta (Januzaj, 74’), Gudelj, Kike Salas, Suazo; Juanlu (Ejuke, 46’), Agoumé, Sow (Mendy, 90’); Alexis Sánchez (Isaac, 70’) y Akor Adams.

Goles: 1-0 (16’) Antony remata de chilena un balón que se había quedado suelto tras una internada de Abde. 2-0 (37’) Fidalgo dispara con la derecha con calidad tras un pase interior de Abde. 2-1 (62’) Alexis Sánchez cabecea en plancha picado un centro de Oso desde la izquierda. 2-2 (85’) Isaac golpea con violencia y calidad con la izquierda un balón que se había quedado suelto tras una falta lateral.

Árbitro: De Burgos Bengoetxea (vasco). Amonestó a Suazo (11’), Antony (24’), Diego Llorente (74’), Natan (82’), Isaac (86’), Juanlu (89’).

Incidencias: Partido de la jornada 26 de LaLiga EA Sports celebrado en el Estadio La Cartuja ante 67.447 espectadores.

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