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Málaga y Sevilla entre las ciudades más hipocondríacas de España

Málaga y Sevilla entre las ciudades más hipocondríacas de España Málaga y Sevilla entre las ciudades más hipocondríacas de España

Málaga y Sevilla entre las ciudades más hipocondríacas de España / Archivo

Hay un dicho muy popular que dice "si la muerte viene a buscarnos, al menos, que nos coja vivos". Pues bien, hay personas que parecen querer un envite con el último aliento y no paran de buscar y rebuscar síntomas que le acerquen más a ella. Es el caso de los hipocondríacos, unas personas que al más mínimo dolor o sensación extraña la losa de la incertidumbre y el agobio recae sobre ellas.

Un estudio ha confirmado que las ciudades andaluzas de Málaga y Sevilla se encuentran a la cabeza de este trastorno que tanta gente sufre en el día a día, más si cabe en los tiempos de crisis sanitaria provocada por el coronavirus. Según las estadísticas, las dos grandes ciudades andaluzas están a la cabeza muy seguidas de cerca por Madrid, Valencia, Murcia o Barcelona.

El mismo estudio afirma que el 88% de la población busca en Google un diagnóstico antes de acudir a un profesional sanitario. El porcentaje restante se divide entre las personas que siempre acuden al médico sin indagar en la red y a las que miran una vez que ya tiene los resultados específicos. Si nos adentramos en el estudio, las mujeres son 1,6 veces más propensas a realizar este tipo de acciones. Además, otro dato de interés es que sólo algo más de la mitad de los encuestados (58%) se asegura de consultar fuentes fiables, aunque este dato varia según la edad; a partir de los 55 años es un 10% más probable que sí se fijen en lo que buscan.

Nuestro propio médico

El estudio llevado a cabo por Lenstore dicta que las personas suelen ser sus propios médicos. En este caso, los datos son muy reveladores; el 34% de los jóvenes de 25 a 34 años admite comprar medicamentos una vez que se autodiagnostican, seguido del 30% de las personas de 35 a 44 años y el 20% mayores de 55.

La mayoría de encuestados ha reconocido que usar Google para buscar síntomas ha hecho que una afección, más o menos grave, permaneciera bastante tiempo sin diagnosticar. De estas personas, sólo el 55% acudiría al médico si se asusta, el 46% si internet se lo aconsejara y el 28% si la familia se lo pide.

Por último, el estudio ha concluido que las personas que buscan en la red algún tipo de dolencia y sus síntomas, a parte de sufrir esta o no, empiezan a sentir malestar mental y mucha preocupación, lo que ayuda a la aparición de este tipo de trastornos.

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