Aurelio Rojas, cardiólogo, sobre el soplo en el corazón: "Una puerta no cierra bien, la sangre va más rápida y aparece un silbido"

Estos se dividen en peligrosos e inofensivos, que siempre se asocian a los niños

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Corazón
Corazón / Freepik

Un soplo cardíaco es muy común y afecta a gran parte de la población en diferentes etapas de la vida. Aunque la mayoría no son peligrosos, se debe tener cuidado porque no sabemos que gravedad puede tener realmente.

En los niños, son muy frecuentes y se estima que entre el 50 y el 80% pueden presentar un soplo cardíaco en algún momento de la infancia. La mayoría son inocentes o funcionales. En recién nacidos, hasta un nueve por ciento puede sufrirlo en los primeros años de vida. En adultos, alrededor de un 10% que está relacionado con cambios en la estructura del corazón o condiciónes como la edad, hipertensión o problemas valvulares.

Un soplo es un sonido anormal que se escucha durante los latidos al auscultar con un estetoscopio. Este ruido se produce por un flujo sanguíneo turbulento dentro del corazón o en sus válvulas. El cardiólogo lo define como "imagina el corazón como una bomba con cuatro puertas, válvulas que se abren y se cierran perfectamente y suenan pues como siempre se oye. Pero si una puerta no cierra bien, se estrecha, hay un agujerito, la sangre va más rápida dentro del corazón por algún motivo y aparece un silbido y una especie de murmullo",

Si se nota falta de aire, esfuerzo, cansancio, mareos, palpitaciones fuertes, o hinchazón en los tobillos, ahí sí que hay que investigar el corazón porque puede haber algo que se puede arreglar si se pilla a tiempo, como indica el doctor Rojas.

Uno de los problemas más frecuentes asociados a un soplo cardíaco es el mal funcionamiento de las válvulas del corazón. Puede tratarse de una estenosis (estrechamiento de la válvula) o una insuficiencia (cuando la válvula no cierra bien y la sangre se devuelve). Estas alteraciones obligan al corazón a trabajar con mayor esfuerzo para bombear la sangre, lo que con el tiempo puede provocar agrandamiento del músculo cardíaco y debilidad progresiva.

Entre los síntomas que pueden aparecer cuando el soplo es consecuencia de una enfermedad cardíaca se encuentran la falta de aire, especialmente al hacer esfuerzo o al acostarse, fatiga constante, mareos, desmayos, dolor en el pecho y palpitaciones. En casos más avanzados, puede presentarse hinchazón en piernas y tobillos debido a la acumulación de líquidos, señal de insuficiencia cardíaca.

En niños, un soplo puede estar relacionado con cardiopatías congénitas, es decir, defectos presentes desde el nacimiento. Algunos de estos problemas pueden afectar el crecimiento, causar dificultad para alimentarse o provocar infecciones respiratorias frecuentes. En adultos mayores, los soplos suelen asociarse con el desgaste de las válvulas o enfermedades como la hipertensión.

Si no se diagnostica y trata adecuadamente, un soplo cardíaco patológico puede derivar en complicaciones graves, como arritmias, infecciones en las válvulas (endocarditis) o insuficiencia cardíaca avanzada. Por eso es fundamental acudir al médico si se detecta un soplo, para realizar estudios como ecocardiograma, electrocardiograma o radiografía de tórax.

El tratamiento dependerá de la causa y la gravedad. Puede incluir medicamentos para aliviar los síntomas, controlar la presión arterial o regular el ritmo cardíaco. En algunos casos, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para reparar o reemplazar una válvula dañada.

Referencias bibliográficas:

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