Círculo de control: Esta es una de las herramientas que más usa esta neuropsicóloga en terapia

Una herramienta que ayuda a tomar mejores decisiones y favorece la regulación emocional

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Círculo de terapia
Círculo de terapia / Pexels

La neuropsicóloga Marta Jiménez ha desvelado en sus redes sociales que el círculo de control es una de las herramientas que más suele utilizar en consulta. "Dentro de ese círculo está todo aquello que, como su nombre indica, puedes controlar: tu tono, tu voz, tu lenguaje, tus valores, tus principios, tus opiniones, tus acciones y un sinfín de factores". Esta es una actividad que ayuda a las personas para diferenciar entre aquello que pueden controlar y otras cosas sobre las que pueden influir y las que están fuera de control. Normalmente, se utiliza en los enfoques como la psicología cognitivo-conductual y en los modelos basados en la responsabilidad personal y la regulación emocional.

Este círculo de control se representa con tres áreas concéntricas. En el del medio se encuentra el de control, que incluye pensamientos, decisiones, conductas y acciones propias. El segundo es la zona de influencia donde encontramos aspectos sobre los que las personas pueden tener impacto, como las relaciones interpersonales o las dinámicas laborales. En el tercero, se representa todo aquello que no depende de nosotros mismos. Varios ejemplos pueden ser el clíma, las decisiones de otras personas, las situaciones económicas globales o los eventos inesperados.

Su función princiapl es que parte del malestar psicológico de una persona proviene de la frustración que le genera intentar controlar lo que no está a su alcance. Se ve que se centra la energía en otros factores externos. Así se ayuda a redirigir la atención del paciente a lo que depende únicamente de él, fortalenciendo el sentido de la autosuficiencia.

Esta herramienta posee grandes beneficios como reducir la ansiedad, ya que delimita el campo de acción personal y disminuye la rumiación sobre aquello que se escapa del control. Además, se mejora la toma de decisiones, ya que las personas aprenden a evaluar lo que realmente está en sus manos. Se favorece la regulación emocional, ya que se permite aceptar con mayor serenidad aquello que no puede cambiarse. Se fortalece la autoestima, sobre todo, si nos enfocamos en conductas propias y responsabilidades asumibles. Esta persona experimenta una mayor coherencia interna y la sensación de competencia.

Este se aplica a través de ejercicios escritos o con unas dinámicas reflexivas. El terapeuta pide que se dibuje tres círculos y que coloque las situaciones que le generan malestar. Después se analizan pensamientos asociados y se cuestionan distorciones cognitivas. Se suele combinar con otras herramientas de aceptación y compromiso, siendo una apertura a lo inevitable y el compromiso por las acciones alineadas a valores personales.

Esta se puede utilizar como una herramienta puntual o integrarse a lo largo de varias semanas dentro de un proceso terapéutico más amplio. Esta se recomienda prolongarla en el tiempo, sobre todo, si el individuo padece estrés crónico.

Referencias bibliográficas:

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