Un estudio explica que los ejercicios de velocidad adaptados a personas mayores reducen el riesgo de demencia

Desde el baile hasta cambiar el rumbo en una caminata pueden ser varios ejemplos de los ejercicios en los que se trabaja la memoria y la coordinación

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Personas mayores bailando
Personas mayores bailando / Pexels

La demencia afecta a muchas personas, sobre todo, a aquellas de la tercera edad. Esto se debe en gran parte por la pérdida de las células nerviosas, así que es muy complicado evitarlo en su totalidad. Es cierto que, a lo largo de los años, ha sido objeto de estudio y numerosas investigaciones han demostrado que tanto la alimentación como los ejercicios cerebrales reportan grandes beneficios.

En esta ocasión, un grupo de investigadores ha descubierto que algunos videojuegos pueden ser de gran ayuda para prservar la función cognitiva a medida que esta va envejeciendo. Este estudio de se ha publicado en la revista Live Science y contó con la participación de personas mayores de 65 años. Con ellos llevaron a cabo un control aleatrorio a largo plazo.

Todo el grupo fue dividido en cuatro subgrupos. Cada uno de ellos tenía una función diferente asignada: entrenamientos de velocidad, que consistía en dividir la atención en dos tareas diferentes; ejercicios de memorización, ejercicios de razonamiento y a uno de ellos no se les asignó nada y, simplemente, querían ver como evolucionaban a lo largo del tiempo.

Los tres grupos con tareas asignadas completaron un total de 10 sesiones de 60 a 75 minutos de duración cada una cada cinco o seis meses. Algunos de ellos regresaron para hacer cuatro sesiones de refuerzo de 75 minutos entre uno y tres años después. Esta investigación se ha llevado a cabo en un total de 20 años y la conclusión a la que llegaron es que los ejercicios de velocidad estaban relacionados con un menor riesgo de Alzheimer y demencia.

Cuáles son los mejores ejecicios de velocidad

Uno de los ejercicios más recomendados es la caminata a intervalos. Consiste en alternar un paso cómodo con períodos cortos de marcha más rápida durante 20 a 30 segundos. Este tipo de entrenamiento mejora la circulación, aumenta la oxigenación cerebral y estimula la función ejecutiva sin generar un impacto excesivo en las articulaciones.

Los ejercicios de reacción también son muy beneficiosos. Por ejemplo, caminar y cambiar de dirección cuando se da una señal verbal, o atrapar una pelota ligera lanzada suavemente. Estas actividades combinan velocidad, coordinación y atención, fortaleciendo las conexiones neuronales.

Otra opción segura son los movimientos rápidos de pies en el lugar, sujetándose de una silla o pared para mantener el equilibrio. Realizar pequeños pasos rápidos durante intervalos cortos mejora la agilidad y la estabilidad. Asimismo, levantarse y sentarse de una silla con un ritmo ligeramente más dinámico, siempre con control, fortalece las piernas y estimula la rapidez funcional.

El baile también es una excelente alternativa. Seguir el ritmo de la música y realizar cambios de pasos favorece la memoria, la coordinación y la velocidad de procesamiento mental.

Practicar estos ejercicios tres veces por semana, bajo supervisión médica cuando sea necesario, puede contribuir a mantener la independencia, mejorar la función cognitiva y reducir el riesgo de demencia en la edad avanzada.

Referencias bibliográficas:

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