Un nuevo estudio explica la conexión entre la pérdida de memoria y el sistema digestivo
Una bacteria es capaz de hacer perder la capacidad de reconocimiento de objetos y escape de laberinto a los ratones
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Un nuevo estudio publicado en la revista Nature intenta explicar por qué determinadas personas presentan un mayor deterioro cognitivo en comparación con otras de la misma edad. Además, como conclusión se ha podido identificar que el deterioro de la memoria podría estar relacionado con el aparato digestivo. Actualmente, se trata de una prueba con ratones que han llevado a cabo investigadores de centros estadounidenses y europeos.
Ellos han averiguado que la inflamación gastrointestinal y los cambios que conlleva podrían asociarse a un daño cognitivo. Se ha descubierto una nueva ruta biológica que conduce a la pérdida de la memoria y el envejecimiento gastrointestinal. Como respuesta, las células mieloides del intstino activan una reacción inflamatoria que perjudica la conexión entre intestino y cerebro a través del nervio vago.
Los científicos han encontrado una vía para revertir los daños y, de hecho, han comprobado que si se restaura la actividad del nervio vago en los ratones de edad avanzada, es posible recuperar la función de la memoria hasta niveles similares en ejemplares jóvenes. Así que se abre unas prometedoras expectativas para desarrollar tratamientos futuros.
La estimulación del nervio vago está aprobada en humanos en muchos países para tratar la epilepsia. "Nuestra esperanza es que, en última instancia, estos hallazgos puedan trasladarse a la clínica para combatir el deterioro cognitivo relacionado con la edad de las personas", afirma uno de los autores del proyecto, Christoph Thaiss, del Instituto de Investigacion Arc de California.
Los investigadores para comprobar la teoría de la influencia de la microbiota intestinal en el envejecimiento cerebral, han juntado ratones jóvenes de dos meses con otros viejos de 18 meses. Como vivían y defecaban juntos, los jóvenes quedaron expuestos a la microbiota de los ancianos y a la inversa. Al mes, observaron que los microbiomas de los jóvenes se parecían más al de los animales viejos.
En este ensayo también se comparó la capacidad de los ratones para reconocer un objeto nuevo o encontrar la salida de un laberinto. Los más jóvenes con microbiomas viejos obtuvieron malos resultados, similar a los ratones de edad avanzada. Si se restablecía mediante antibioticos se invirtió el efecto, recuperando sus niveles iniciales.
Sin embargo, los ejemplares libres de gérmenes mostraron un deterioro cognitivo más lento y confirma la idea de que existe algún componente en el microbioma envejecido que está relacionado con la pérdida de la memoria. Aquello que comparten es la bacteria Parabacteroides goldsteinii. Esta se produce y aumenta con la edad, creando una inflamación que desactiva las funciones del nervio vago y contribuye al deterioro cognitivo.
Los investigadores comprobaron que si colonizaban los instestinos de los ratones jóvenes con esta especie bacteriana, perdían las capacidades en las tareas de reconocimiento de objetos y escape del laberinto.
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