Fallece el cofrade, empresario y amante de la lírica Ángel Casal Arias

Ocupó diversos cargos en la junta de la Bofetá y fundó la Asociación de Amigos de la Ópera

Juan Parejo

28 de febrero 2013 - 05:03

El pasado martes por la tarde fallecía en Sevilla, a los 74 años de edad, Ángel Casal Arias, veterano cofrade, empresario y amante e impulsor de la ópera en la ciudad. Nacido en la calle Sierpes, donde se mantiene su comercio dedicado a la venta de bolsos, Ángel Casal era un sevillano curtido en las tradiciones de su tierra. Amante de la Semana Santa, la devoción de su vida fue la Virgen del Dulce Nombre. Hasta hace pocos años vistió la túnica blanca de la corporación del Martes Santo, con la que fue amortajado. Así relataba en el año 2005, en una entrevista publicada en el boletín de la corporación, su ingreso en la hermandad: "Llegué de la mano de mi cuñado Claudio, después de haberme quedado prendado al ver a la Virgen por la calle Tetuán, camino de San Antonio, a los sones de Estrella Sublime. Ésa fue mi primera gran emoción y seguiré con ella hasta que quiera".

Ocupó el cargo de hermano mayor, de manera accidental, en el año 1972 al dimitir su antecesor. En la Bofetá siembre se le recordará como "el teniente", puesto que mantuvo en diversas legislaturas. También ha ocupado el puesto de manigueta en el paso de palio, o de fiscal de paso durante varios lustros. Como más disfrutaba era con su cirio apagao delante del palio, un palermo que encargó especialmente para él y que guardaba orgulloso en su casa. La generosidad de Ángel Casal con su hermandad -en la que cumplió as bodas de oro en 2004- era grande. Fruto de su amor a la Virgen del Dulce Nombre, le regaló la conocida saya rosa en el año 2000, una pieza que ha lucido la Dolorosa durante varios años en su estación de penitencia.

Las otras pasiones de Casal se desarrollaban en la Maestranza, tanto en el teatro como en la plaza de toros, donde era abonado de barrera y seguidor de Ordóñez, primero, y Curro, después. Su pasión por la ópera lo llevó a fundar en 1990, y a presidir hasta el año 2005, la Asociación Sevillana de Amigos de la Ópera, con la que alentó los grandes acontecimientos musicales de la Expo y que contribuyó luego a consolidar las temporadas operísticas que se celebran en el Teatro de la Maestranza, ofreciendo también su respaldo a cuantas representaciones del arte lírico tienen lugar en Sevilla.

Ángel Casal Arias falleció, por esas casualidades de la vida, el mismo día que comenzó el quinario de su querida Hermandad de la Bofetá. La misa córpore insepulto fue oficiada, en una abarrotada parroquia de San Lorenzo y ante sus devociones entronizadas en su altar de cultos, por el párroco emérito, Juan Manuel García-Junco. El descendiente del Rey de los Bolsos, caballero sevillano, amante de las tradiciones, apasionado de la lírica, aficionado a los toros y devoto del Dulce Nombre mira ya los ojos de la Virgen morena que un día lo enamoró.

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