La Priostía

Matemáticas exactas de una puerta

  • La altura y ancho del paso, el cimbreo de los varales, todo cuenta en el 'milagro' de San Esteban

Detalle de las puntas diamantes gastadas por el roce con los varales./ M.G. Detalle de las puntas diamantes gastadas por el roce con los varales./ M.G.

Detalle de las puntas diamantes gastadas por el roce con los varales./ M.G.

Aritmética, física y matémicas se unen cada Martes Santo en la iglesia mudéjar de la Puerta de Carmona. Allí donde una gran boca, rodeada de puntas de diamante, parece querer retrasar el momento de la salida de los pasos de la Hermandad de San Esteban. El silencio monumental de la estrechez de la calle deja que aún suenen más los cimbreos de los varales y las caídas del palio en el momento justo de la salida de la Madre de los Desamparados.

Una danza en la que todo está medido y los bailarines tienen su justo momento en la representación. Y es que, más allá de las dificultades arquitectónicas de la puerta, la salida de los pasos es un duro trabajo que requiere esfuerzo físico y un alto grado decompañerismo y sincronización no sólo entre la cuadrilla del palio, sino también con los costaleros del Cristo.

Cada año, la ojiva dentada del templo de San Esteban hace que cientos de personas se concentren para ver cómo los pasos rozan el milagro atravesando la puerta.

Arquitectónicamente es un vano central apuntado enmarcado por un arco exterior decorado con puntas de diamante. La abertura tiene 5,05 metros de alto hasta el vértice. Cada punta de diamante sobresale unos 15 centímetros del arco central de la puerta. En cuanto al ancho, la puerta tiene 2,60 en su base, aunque en la parte que se estrecha roza los 2,20 entre punta del diamante y su simétrica en el otro lado de la jamba.El espacio interior del palio mide 2,06, mientras que el ancho total del paso es de 2,25.

Pero la dificultad aquí no está en el ancho de la parihuela, ni siquiera en el volumen y peso de los pasos, sino en el alto del palio.

Otro de los factores que entran en juego es la pericia del capataz. Debe tener la habilidad de jugar con la distancia entre las puntas de diamante y el espacio que queda entre los varales para poco a poco, ir sacando el paso. Todo ello, sin que el cimbreo de éstos y el vaivén de las caídas del palio tropiece, o lo haga lo menos posible, con los elementos arquitectónicos de la puerta. "Es muy importante que la cuadrilla esté bien compenetrada, sobre todo los hombres que van en las esquinas de los pasos, los pateros, porque son los que mandan siguiendo las órdenes que dan los capataces. Son los que tienen la labor más complicada durante la salida y entrada de los pasos en San Esteban".

FUENTE: Elaboración propia. GRÁFICO: Dpto. de Infografía. FUENTE: Elaboración propia. GRÁFICO: Dpto. de Infografía.

FUENTE: Elaboración propia. GRÁFICO: Dpto. de Infografía.

Pero no sólo es responsabilidad de los capataces. Los contraguías son los ojos y el altavoz del capataz al ocupar el paso toda la puerta y no existir espacio físico en los laterales.

Una vez que está entre las jambas de la puerta, el capataz da la orden de "los dos costeros a tierra por igual". Es el momento en el que los costaleros se ponen de rodillas, echando el peso del cuerpo sobre las corvas, para de este modo, con un gran trabajo cervical, ir soportando el peso del palio racheando con las rodillas. En una maniobra casi imperceptible, en la que los zancos se desmontan Mientras, y a la voz de "izquierda alante, derecha atrás", cada paso va avanzando. El del Cristo de la Salud y Buen Viaje, con la pluma del romano acariciando la punta del diamante.

Diferente es el palio de la Virgen de los Desamparados. Mientras que en el misterio se juega con el espacio entre las diferentes figuras, en el palio hay que ir poco a poco puesto que la estructura es más rígida y el espacio que queda al aire libre entre los varales es el único con el que se puede jugar para sortear las puntas de diamante. El reto de sacar el paso no termina cuando sale el último varal, sino cuando los candelabros de cola están ya fuera y empieza a sonar la Marcha real.

Es entonces cuando llega, para ambos pasos, uno de los momentos que entrañan mayor dificultad para los costaleros. Hay que volver a ponerse en pie. Para ello es necesario que se mantenga el equilibrio, tanto para la estabilidad del propio paso como para que no se produzcan lesiones entre la cuadrilla. Aquí entra la fuerza, pero sobre todo la pericia y la sincronización entre los hombres del costal.

"Lo más importante es cuadrar el paso tomando como referencia la puerta antes de echarlo a tierra y retirar los zancos. Es entonces cuando los costaleros del paso de Cristo tienen un gran protagonismo en la salida, porque los que están bajo las trabajaderas llega un momento en el que pueden llegar a perder el palo. Es entonces cuando el peso lo llevan los costaleros del Cristo que sostienen el paso por fuera", explica Falcón.

Y es que, como señala uno de los capataces, Mariano Falcón, que manda en el paso de la Salud y Buen Viaje, " es una de las salidas más complicadas de la Semana Santa de Sevilla. El pasado Martes Santo ayudé en la entrada de la Virgen aunque me ocupo del Cristo".

Más allá de atravesar la puerta, donde la pericia y la fuerza se unen, otro de los momentos más complicados es cuando los costaleros se levantan . "Es importante ir todos a una y lo más despacio posible, sobre todo a la entrada, cuando todos están cansados y ven el final, pero es importante que la levantá se haga despacio y compensando los lados para que el paso no se descuadre", afirma Falcón.

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