La Carretería presenta el diseño de recuperación del antiguo manto de salida de la Virgen del Mayor Dolor
La intención es que pueda estrenarse a finales de la presente década, para 2029
Los hermanos decidirán de manera definitiva su aprobación y respaldo
Un reto para 2029: La reproducción del primitivo manto de la Carretería se pone en marcha
Una iniciativa llamada a convertirse en una de las más ambiciosas y extraordinarias de los últimos tiempos en materia patrimonial de nuestra Semana Santa. La hermandad de la Carretería ha presentado en cabildo general extraordinario de hermanos el proyecto de recuperación del primitivo manto de salida de la Virgen del Mayor Dolor, una obra del taller de las hermanas Antúnez fechado en 1886 y desaparecido en un infortunado incendio en 1955. En su tiempo se consideró una de las obras maestras del bordado de finales de la época decimonónica en nuestras cofradías.
Para tal fin, la hermandad ha trabajado durante, ni más ni menos, que tres años y medio en la intención de recuperar esta icónica pieza, eligiendo al proyectista Gonzalo Navarro, uno de los más aclamados del panorama actual y que ha trabajado para infinidad de corporaciones. En este periodo, Navarro, Licenciado en Bellas Artes y Proyectista de Artes Suntuarias, ha desarrollado una metodología basada en estudios técnicos e histórico-artísticos que garantizan la fidelidad al diseño original, valiéndose incluso de hasta una cuarentena de fotografías para alcanzar, al máximo, el rigor que precisa una propuesta de tal envergadura.
El proyecto habla por sí solo, generando desde el primer momento unanimidad y elogios entre los cofrades. El siguiente paso será que los hermanos aprueben la ejecución del mismo, en vistas a poder ser estrenado de cara a finales de esta década, muy presumiblemente coincidiendo con el 400 aniversario de la hechura de la dolorosa de Alonso Álvarez de Albarrán, la imagen mariana más antigua documentada que procesiona por nuestras calles. Aquel antiguo manto fue estrenado, junto a saya -también recuperada en 2019-, palio y cubrefaldones el Viernes Santo de 1886, haciéndose eco hasta la prensa nacional por su impacto y su ejecución.
El actual manto, obra de las Hermanas del Convento de Santa Isabel de 1959, tomó como base un un manto que se encontraba muy desvirtuado respecto de su estado primigenio, con unos principios de actuación muy distintos a los que se aplican hoy y con unas técnicas de bordado bastante pobres respecto a las que se emplearon en su confección original.
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