Si no eres político, famoso o tertuliano de ellos, ya no podrás salir en la tele
Si no eres político, famoso o tertuliano de ellos, ya no podrás salir en la tele
La ironía y la retranca descreída son díficiles de descifrar por escrito. Tanto como en una tertulia, proclive a sacarse de contexto. Aunque a Rosa Belmonte se le ha entendido todo. Se ha quemado con su alusión a Sarah Santaolalla creyendo que estaba en un café. El Hormiguero se ha chamuscado también por ir con el cántaro del antisanchismo por sistema. Si esa misma frase seriéfila de “mitad rubia, mitad tetas” la hubiera pronuciado un hombre estaría ya ante un juez. Y si esa frase aparece en cualquier parte, pero no en Antena 3, habría sido un chispazo chusco menor. Contra cualquier mujer, de todas formas, es un insulto obsceno. Pero Santaolalla, acentuando todo lo posible su victimismo, sabe que se convierte así en mártir preferente. Musa. Recauda un plus de popularidad a sus lacerantes diatribas. Es una demagoga supina.
Belmonte, a su vez, pese a ser amonestada en privado ante un linchamiento viral inevitable, también se aupará. Cada una en su polo. En su club. Estrellitas.
Los extremistas sacan partido de la polarización que se prende en cada minuto de redes sociales. Con ada minuto que pasamos ante los cristales perdemos tiempo y ganamos cabreo.
No podemos esperar un país ponderado, centrado en prosperar, cuando tantos responsables están empeñados en los likes, el cortoplacismo, los aplausos propios, tras haber convertido la televisión (cada uno controla la que puede, la que controla sus gastos) en su coto privado de caza. Por eso la gente, salvo que sufra un suceso, ya no tiene cabida en la televisión. O están los políticos con sus propagandistas y tertulianos, o los famosos de siempre, dispuestos a hacer ruido con lo que sea porque les va en sueldo.
Se nos está quedando una sociedad de extremos pendiente y dependiente de las ocurrencias.
También te puede interesar
Lo último