Los dos apóstoles que ha tallado el imaginero sevillano Darío Fernández para El Puerto de Santa María
Procesionarán en la hermandad de la Oración en el Huerto de esta localidad gaditana
Están tallados en madera de cedro y evocan los rasgos de Ortega Bru, autor del titular
Darío Fernández realizará el nuevo misterio para acompañar al Cristo del Buen Fin
Darío Fernández continúa sorprendiendo con sus creaciones artísticas y parece no tener techo en su producción escultórica. El imaginero sevillano, reconocido a nivel internacional y con taller en la muy pintoresca calle Viriato, ha presentado recientemente dos obras más para la cofradía de la Oración en el Huerto de El Puerto de Santa María, en concreto, los apóstoles Juan y Pedro que vienen a completar a iconografía de este paso de misterio.
Se trata de dos tallas completas talladas en madera de cedro, en tamaño natural, policromadas al óleo. Cuentan con una clara inspiración del proyecto que Luis Ortega Bru diseñó para esta hermandad gaditana, y que nunca llegó a materializarse, si bien el autor sanroqueño sí que realizó la talla del ángel confortador y la de Santiago, que también están presentes en el conjunto de imágenes. Todas ellas fueron talladas entre 1970 y 1974. La imagen del Señor de la Oración en el Huerto es obra de Francisco Pinto Berraquero de 1961.
El boceto original contaba con esas imágenes de Pedro y Juan, dormidos bajo un olivo, pero finalmente Carlos Valle Hernández realizó las imágenes que procesionaban con anterioridad hasta la remodelación del actual misterio y la ejecución de estos dos nuevos apóstoles. Aunque la inspiración en la obra dramática y expresiva de Bru están muy presentes, no cabe duda que están impresos en los rasgos de los apóstoles la clara firma de Darío Fernández, icono de la imaginería sevillana contemporánea que tallará para 2024 las nuevas figuras secundarias del misterio de la Hermandad del Buen Fin de Sevilla.
Serenidad y belleza, sensibilidad y juventud, vejez y madurez, son varios de los sustantivos que acompañan y caracterizan el trabajo de Darío Fernández en sus obras, aunque en estas en particular ofrece una gravedad más acusada y decidida. No es solo la ejecución de estas dos imágenes, sino otras infinitas que continúan presentes en la Semana Santa española.
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