Rincones con encanto | Las Setas

Grito heterodoxo en la urbe eterna

  • Inauguradas en marzo de 2011, en este breve espacio de tiempo se ha convertido en lugar de concentración multitudinaria para ver el paso de muchas cofradías

La amplia escalinata que da a la Plaza de la Encarnación se ha convertido en tribuna gratuita desde donde presenciar el gran número de cofradías que por allí discurren. La amplia escalinata que da a la Plaza de la Encarnación se ha convertido en tribuna gratuita desde donde presenciar el gran número de cofradías que por allí discurren.

La amplia escalinata que da a la Plaza de la Encarnación se ha convertido en tribuna gratuita desde donde presenciar el gran número de cofradías que por allí discurren. / Ruesga Bono

Cuando llegamos al ecuador de la gran celebración, estos rincones dejan el encanto habitual para entrar de lleno en un paraje fruto de la heterodoxia y a lo que menos parecido tiene con la Sevilla de siempre. Las Setas es hija del sueño megalómano de un alcalde que quiso dejar su firma en la historia de la ciudad, lo que llevó adelante con un precio desorbitado que se multiplicó con un desfase inaceptable.

El proyecto Metropol Parasol fue diseñado por el arquitecto berlinés Jürgen Mayer. Por su diseño vanguardista y funciones con vistas al turismo se ha convertido sorprendentemente en un icono del centro histórico. En enero de 2013, el Metropol Parasol fue uno de los cinco proyectos elegidos como finalista del Premio de Arquitectura Contemporánea Mies van der Rohe que conceden bianualmente la Unión Europea y Fundación Mies van der Rohe. Rebautizada como Las Setas, se trata de una estructura con forma de pérgola de madera y hormigón ubicada en la plaza de la Encarnación. Tiene unas dimensiones de 150 metros de largo, 70 metros de ancho y una altura máxima de 28,50 metros. Su base alberga el antiguo mercado de la Encarnación, rodeado de locales de restauración en la planta baja, una plaza de espectáculos y el museo arqueológico Antiquarium, que es la pieza que le da cierto sentido cultural. La estructura se corona con una terraza y un mirador que ofrece una vista panorámica del casco antiguo de la ciudad.

Compuesta principalmente de madera laminada, está formada por una gran retícula a guisa de enorme panal en forma de parasol sostenida sobre seis pilares que abarcan tanto la plaza de la Encarnación como la plaza que da a Regina. Aunque su diseño está inspirado en las bóvedas de la Catedral hispalense por su perfil fungiforme, pronto recibió por parte del pueblo el nombre de Las Setas.

Las obras comenzaron el 26 de junio de 2005. Las múltiples dificultades que surgieron sobre las obras produjeron controversias y retrasos que triplicaron el coste previsto de la obra hasta superar los cien millones de euros. Finalmente, el Metropol Parasol fue inaugurado el 27 de marzo de 2011 y desde entonces se ha consolidado como uno de los principales atractivos turísticos de una ciudad de por sí monumental, llegando a alcanzar el millón de visitantes ya en su primer año.

Una pasarela de 250 metros de longitud conforma el mirador que domina los cuatro vientos del casco histórico de la ciudad en su totalidad más una visión espectacular de la Cartuja y de las estribaciones orientales del Aljarafe. A ella se accede mediante un ascensor que tiene su punto de partida en el sótano, justamente junto a la puerta que da acceso a un Antiquarium que cuenta con joyas arqueológicas procedentes de las excavaciones realizadas cuando se intentó construir un gran aparcamiento en el subsuelo del viejo mercado de la Encarnación.

Y aparte de las reliquias romanas que acoge el Antiquarium, se preguntará, estimado lector, qué tendrá que ver estas dichosas Setas con la Semana Santa de Sevilla. Pues aparte, lógicamente, de su ubicación, algo de su participación en nuestra gran ópera urbana viene de la mano de la gran escalinata de su cara sur, la que da a la Plaza de la Encarnación. Esa escalinata toma carácter de gran tribuna desde la que presenciar las numerosas procesiones que por allí transitan.

Colmada especialmente por un público joven, desde que por allí aparece la Cena el domingo, seguida por la cofradía de San Roque, todos los días se convierte en paso de cofradías y la escalinata se transforma en un enorme graderío que hace las veces de carrera oficial con sus localidades donde presenciarlas al asequible precio de gratuitas.

Y en este día ecuatorial de la gran fiesta, con el sol, si quiere, en todo lo alto llegará a Las Setas desde Nervión el Cristo de la Sed para que algo más tarde y con el astro rey en huida hacia la cornisa arribe un egregio vecino de Las Setas. La austeridad castellana de la hermandad del Cristo de Burgos y Madre de Dios de la Palma atravesará los parasoles rumbo a la Campana y ya para entonces, esa especie de tribuna estará con el hipotético ‘no hay billetes’ bien colocado.

He ahí por qué Las Setas viene a esta sección destinada a resaltar rincones con el encanto de la Sevilla eterna y quién iba a decirle a la legión de sevillanos y de foráneos que criticaron el sueño de Alfredo Sánchez Monteseirín que el engendro iba a convertirse en un lugar donde auténticas multitudes se concentrarían para ver cofradías. Y como bien está lo que bien acaba, ¿para qué recordar lo que costaron esas setas?

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios