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Crónica de una muerte 'denunciada'

  • Justicia. El Estudio Ejaso celebra sus treinta años con una mesa redonda en torno al trabajo en Guatemala de Carlos Castresana, director del departamento de Penal del bufete

UN abogado español fue a investigar la muerte, el presunto asesinato, de un abogado guatemalteco. Así es como Caslos Castresana (Madrid, 1957), llegó al país centroamericano en 2007 como responsable de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala constituida por Naciones Unidas. No era el mejor destino. Un país donde se producen 17 muertes diarias, de las que un 98% quedan sin resolver. Un país dividido por una guerra que se prolongó a lo largo de 36 años con un saldo de un cuarto de millón de muertos.

La muerte diaria -un domingo- que Carlos Castresana fue a investigar fue la del abogado Rodrigo Rosenberg Marzano, un brillante profesional que estudió la carrera en Cambridge y antes de volver a su país ejerció en Boston. Seré asesinado es el título de un documental de la BBC con tintes de thriller en el que se narra cómo Rosenberg acusó al presidente de Guatemala, Álvaro Colom, de instigar su propio asesinato. Una mezcla entre la Crónica de una muerte anunciada de García Márquez y Culpable de inocencia, la novela de Agatha Christie que fue llevada al cine. Con toques "a lo Romeo y Julieta", como apuntó el propio Cortesana al final de la proyección en Antares de este documental dirigido por Justin Webster.

Castresana dirigió un equipo mixto de guatemaltecos y profesionales de 27 países, "los mejores especialistas", para desactivar un proyectil dirigido a la jefatura del Estado. Cuando se consumó la muerte de Rosenberg, miles de manifestantes salieron a la calle con pancartas en las que decían "Yo soy Rodrigo". Pedían la cabeza del presidente Álvaro Colom, que tenía todas las papeletas para haber entrado en prisión si no es por el celo de este abogado que primero negó el valor del video como prueba acusatoria y después demostró que el abogado guatemalteco preparó su propia muerte para vengar una afrenta amorosa -el asesinato un mes antes del empresario Khalil Musa y su hija Marjorie, de la que el abogado estaba profundamente enamorado.

El video que El Periódico guatemalteco colgó en la web fue realizado por Mario David García, locutor de radio y amigo de la víctima, con la colaboración decisiva de Luis Mendizábal, un sastre al que Castresana retrata como un personaje de Le Carré. Este abogado que fue fiscal antidroga y anticorrupción y perteneció al Tribunal Supremo dirige el departamento penal del Estudio Jurídico Ejaso, que organizó la proyección del documental y la reflexión posterior sobre presunción de inocencia para conmemorar su trigésimo aniversario.

La mesa redonda la moderó Alfredo Hernández y participaron Arcadio Martínez Henares, coordinador de delitos económicos de la Audiencia de Sevilla, y José María Suárez López, doctor en Derecho por la Universidad de Granada y con experiencia profesional en Guatemala. La investigación coordinada por Castresana evitó el ingreso en prisión de Colom y "la primera dama", el final traumático de su mandato y un golpe de Estado. "Un mes antes habían derribado al Gobierno de Honduras y el de El Salvador se vio muy tocado por la violencia de las maras", dice Castresana. "Tres gobiernos de izquierdas, cosa que no ocurría en Centroamérica desde los tiempos de la guerra fría".

Nada más llegar, comprobó los niveles de la violencia -"los detenidos llegan a los juicios con casco y chalecos antibalas para que no los maten"- y las estructuras clandestinas incorporadas al sistema. "En los tiempos de guerra, un servicio de Inteligencia se infiltró en la insurgencia. Con la paz, se pasaron a los cárteles colombianos y mexicanos".

Permaneció en el cargo entre 2007 y mediados de 2010. "Procesamos o metimos en prisión a 150 personas. La siguiente pregunta es obvia: ¿por qué me fui de Guatemala? Mi jefe de seguridad, un coronel de la Guardia Civil, me dijo que ya no podía responder de mi integridad y me pidió que no saliera para nada de mi oficina". Lo cumplió a rajatabla y en la oficina, poco antes de regresar a España, vio el gol de Iniesta que le dio a la selección el Mundial de Sudáfrica. "Me regalaron camisetas de diferentes selecciones, de los países presentes en la investigación".

"Más que un documental es un thriller", dijo Alfredo Hernández. En ese caso, el propio Castresana es uno de los principales protagonistas, junto a uno de los hijos de Rosenberg, que un día antes de la muerte de su padre lo acompañó en una excursión a Antigua. El hijo estaba desolado por el resultado de la investigación y le pidió a Castresana que reconociera la "honorabilidad" de su padre. "Es un tema delicado", dice Castresana, "una persona que está cambiando un asesinato por otro está haciendo un fraude. Piensa que así va a hacer justicia".

Un 70% de la población guatemalteca es indígena. El 30% restante es una minoría blanca dividida en dos mitades irreconciliables. Si el vídeo de Rosenberg provocó una conmoción política en el país, no fue menor la que desencadenó la investigación de la CICIG (Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala).

"Al principio nuestro trabajo tenía el respaldo de un 90% de la población. La derecha nos lo retiró porque no le entregamos en bandeja la cabeza del presidente Colom. Y la izquierda también porque metimos en la cárcel al ex presidente Portillo. El respaldo pasó de un 90% a un 30% y había que hacer las maletas".

Se deshace en elogios hacia los profesionales guatemaltecos y en relación con el sistema español allí la instrucción no puede durar más de seis meses. "No existe la pena de banquillo ni la de instrucción". En primera fila, el decano del Colegio de Abogados José Joaquín Gallardo y el colegiado Francisco Baena Bocanegra. Rosenberg quiso ser el Romeo de su Julieta, pero lo hizo con las armas de Macbeth. Un documental con un final inesperado.

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