Segunda semana de fase 1 en Sevilla

Desescalada en Sevilla: Ni una mesa vacía en los bares, ni una tienda llena en las rebajas

Una dependienta espera en la puerta del comercio a los clientes para informarle de las medidas sanitarias. Una dependienta espera en la puerta del comercio a los clientes para informarle de las medidas sanitarias.

Una dependienta espera en la puerta del comercio a los clientes para informarle de las medidas sanitarias. / Antonio Pizarro

"En esta tienda me han tomado la temperatura al entrar, pero en aquella, donde me he comprado esta camisa, no". Las conversaciones en la calle Sierpes son un termómetro perfecto de la desescalada en Sevilla. Los comerciantes de las tiendas del centro han abierto a medias en el inicio de la segunda semana de la fase 1, que permite hacer rebajas. Casi ningún escaparate las anunciaba.

Ni rebajas ni gente dentro de las tiendas, pero sí en las mesas de los bares que han abierto. El eje General Polavieja-Albareda está al 95% de ocupación. Es decir, cuatro personas por mesa. Un porcentaje altísimo en comparación con los comercios abiertos, donde las dependientas, bote de gel hidroalcohólico en mano, esperan que los clientes se animen. Más éxito han tenido las sucursales bancarias, de las que salían una cola de personas. Y aún son, como diría la canción de Golpes Bajos, Malos tiempos para la lírica. Las librerías más céntricas están cerradas.

Lo más llamativo se encontraba en la esquina de las calles Rioja y Tetuán. El local de importante franquicia textil ha vaciado la planta baja de su establecimiento. Parece la puerta de embarque de un aeropuerto. Un espacio diáfano en el que un pasillo acordonado lleva hasta las escaleras, que suben hasta la primera planta, donde se exponen los productos. Y en la puerta, en vez de una azafata pidiendo el billete de avión, una dependienta surtiendo de gel hidroalcohólico a los visitantes.

"Parece agosto"

Una joven pasa delante del escaparate de una tienda en rebajas. Una joven pasa delante del escaparate de una tienda en rebajas.

Una joven pasa delante del escaparate de una tienda en rebajas. / Antonio Pizarro

La nueva normalidad se parece poco a la que existía antes de que apareciera el coronavirus. Por ejemplo, aunque las tabernas más céntricas coticen al alza sus veladores, no hay extranjeros en ellas. No se sirven paellas al filo del mediodía ni hay personal exclusivamente dedicado a invitar a los transeúntes a probar sus platos. Los sevillanos han reconquistado muchos bares del centro. El turismo durante la fase 1 es hiperlocal. "Me he venido en el autobús a darme un paseo y parece agosto", comentaba un cliente a otro junto a la capilla de San José. 

No hay turistas ni tampoco hace calor, pero la imagen de las calles Sierpes, Tetuán, Rioja, San Eloy o Cuna se parece más al verano que a la primavera. Incluso, a un verano que termina, pues se intuye actividad tras las persianas como si septiembre se acercara y la vida volviera a la ciudad tras las vacaciones. Si la fase 0 fue como un día de intensa lluvia que obligó a la reclusión en el hogar, en la 1 parece despejarse el cielo para muchos comerciantes. Algunos rayos de sol en forma de clientes comienzan a iluminar sus negocios.

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