Detenido un "falso fiscal jefe" por estafar 600 euros a un taxista

No es la primera vez que los estafadores se hacen pasar por fiscales o personas relacionadas con la Justicia.

Jorge Muñoz

Sevilla, 29 de octubre 2015 - 11:55

Se presentó como "segundo fiscal jefe" de la Audiencia de Sevilla ante un taxista y consiguió estafarle 600 euros en diversas carreras. La Policía ha detenido en Sevilla a un hombre de 72 años, identificado como J. M. G. N., por hacerse pasar por fiscal para dejar sin pagar una deuda de 600 euros a un taxista.

La denuncia fue presentada el pasado 8 de octubre por el taxista, que puso en conocimiento de los agentes la estafa que estaba llevando a cabo esta persona, que hacía uso del servicio de taxi sin abonar el mismo y utilizando para ello un engaño.

El detenido se había presentado como el "segundo fiscal jefe" de la Audiencia de Sevilla ante el taxista y con el pretexto de que próximamente se formalizaría un contrato entre el conductor y la Fiscalía, el presunto estafador solicitaba los servicios del mismo "a cualquier hora dejándole a deber todas las carreras", según ha informado este jueves la Policía Nacional.

Entre los días 2 y 7 de octubre, el falso fiscal solicitó sus servicios para realizar traslados por la ciudad de Sevilla cuyo coste ascendía a 600 euros. Además uno de los días le pidió 50 euros en efectivo porque, según le dijo al conductor, "necesitaba dinero", a lo que el taxista accedió confiando en el estafador.

El pasado día 8 de octubre el taxista se percató del engaño al acudir a la Fiscalía preguntando por este individuo que le debía más de 600 euros. En dicho órgano fue informado de que ningún fiscal respondía a esos datos, por lo que procedió a interponer la denuncia correspondiente.

Una vez los agentes tuvieron conocimiento de los hechos, establecieron un dispositivo para la identificación y localización del presunto estafador llevándose a cabo para ello una serie de gestiones. Estas pesquisas dieron como resultado la identificación del supuesto fiscal, pudiendo comprobar los agentes que en ningún caso ostentaba ese cargo, habiendo sido todo un engaño para dejar de pagar al taxista por sus servicios. El pasado día 22 de octubre los agentes procedieron a la detención del individuo por un presunto delito de estafa, el cual ya contaba con seis detenciones anteriores por delitos de similares características. La investigación ha sido llevada a cabo por la Unidad de Policía Nacional Adscrita a los Juzgados de Sevilla.

No es la primera vez que los estafadores se hacen pasar por fiscales. En julio de 2013, la Audiencia de Sevilla condenó a cinco de los seis acusados en la trama del falso fiscal a penas de entre 15 meses y 7,5 años de cárcel, como integrantes de una banda de estafadores que se hacían pasar por fiscales, secretarios judiciales, jueces y peritos para ofrecer a una veintena de víctimas pisos embargados y vehículos.

La sentencia de la Sección Cuarta, que tiene una extensión de 181 folios, consideró acreditado que los acusados falsificaron los documentos de supuestas adjudicaciones y los sellos de varios juzgados de Primera Instancia, y que de esta forma lograron defraudar 1,5 millones de euros entre los años 2009 y 2012, cantidad con la que los cinco acusados que ahora han sido condenados deberán indemnizar a las víctimas. El tribunal condenó a los dos principales cabecillas, Pedro G. C., que y Manuel L. A. a penas de siete años y medio de cárcel, el primero, y a siete años, el segundo, mientras que Aitor I. A., sobrino del mítico boxeador Urtain, que se hacía pasar por miembro del Ministerio Fiscal ­era presentado como Antonio el fiscal ­ y en otras ocasiones por secretario judicial, fue condenado a cinco años y medio de prisión. Otros dos acusados, Antonio Jesús C. R. y José Antonio M. R. fueron condenados a penas de cuatro años y nueve meses de cárcel, y a 15 meses, respectivamente. La sentencia declaró como hechos probados que Pedro G. C. y Manuel L. A. se concertaron antes de agosto de 2009 para "poner en marcha un procedimiento con el que enriquecerse a costa ajena", ofreciendo a personas interesadas en la adquisición de inmuebles (y ocasionalmente de automóviles) la "ficticia oportunidad de obtenerlos a un precio ventajoso, participando en inexistentes subastas judiciales de bienes judicialmente embargados, en las que, según se les diría, les sería adjudicado el bien en cuestión si les entregaban las cantidades que como valor de tasación les indicaran".

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