Fragmentos
Juan Ruesga Navarro
Una nueva generación, un mundo nuevo
La cancela del Rectorado que mira a la calle San Fernando luce como nueva a falta de que se repongan algunos elementos decorativos. La Hispalense ha realizado este verano una profunda limpieza del óxido y arreglado las múltiples fisuras que presentaba esa entrada a la Universidad debido principalmente a fenómenos atmosféricos como la lluvia y el vandalismo.
El trabajo ha consistido en el granallado (técnica de tratamiento de limpieza por impacto) de toda la superficie de la cancela con la intención de quitarle el esmalte hasta acceder al metal. Tras esta intervención, los operarios localizaron muchas fisuras, más de las previstas inicialmente. El granallado también sirvió para retirar todo el óxido. Los siguientes pasos fueron aplicar el antioxidante y un nuevo esmalte del mismo color. "La idea era que la intervención sólo consistiera en el saneamiento de la cancela para que recuperase su estado natural", señala el responsable de la obra, Francisco Torres González.
Durante la intervención, los operarios observaron la ausencia o ruptura de algunos elementos decorativos y florales. La Universidad de Sevilla dio el visto bueno a la solicitud del arquitecto para sustituir las más visibles, que se encuentran en la zona inferior de la cancela. Se han retirado algunos elementos que sirven de molde para los nuevos que se van a colocar en las próximas semanas. "El principal motivo del deterioro de estos elementos son el óxido, aunque algunos elementos han desaparecido. Pinta a vandalismo".
En el informe previo a la intervención se detalla que la zona de la cancela que se encontraba en peor estado antes de ser reparada era más cercana al suelo. "Afecta mucho el salpicoteo de la lluvia y los orines de los perros. En los elementos horizontales de la cancela es donde se deposita más el agua. Esa zona ya se encuentra saneada, ahora sólo falta colocar los elementos florales", afirmó Torres.
El saneamiento de la verja de hierro forjado se desarrolló durante el pasado mes de agosto a petición de la Universidad de Sevilla, al entender que es el periodo del año con menos público. "Pasaron muchos extranjeros que se paraban a observar los trabajos". Durante la intervención siempre estuvieron presentes tres operarios, uno para controlar y dos para sanear dentro de un andamio. El presupuesto de la ejecución material de la obra de más la incorporación de los elementos que en breve se van a colocar es de 9.880 euros.
El arquitecto espera que la cancela instalada en el siglo XVIII no recupere una malla que fue instalada hace unos meses para evitar que los papeles que tiran los transeúntes o las servilletas de los bares ubicados en la acera de enfrente entren en el recinto del Rectorado.
Esta reparación viene precedida por otra que se tuvo que realizar de urgencia el año pasado tras la caída de una palmera motivada por el viento o las vibraciones que generan el Metro y el tranvía. "Destrozó una de las cresterías que existe en una de las dos puertas laterales. Hubo suerte y en ese momento no pasaba nadie", explica el responsable de la obra. A raíz de este incidente, la Hispalense empezó a fijarse en el estado de la cancela. Al observar algunas zonas con óxido y fisuras, consideraron que lo más apropiado era realizar esta reparación.
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