Homenaje a una yucateca honoraria
Reconocimiento. Una delegación de ocho mexicanos de Yucatán viajaron a Sevilla para reconocer la labor de la americanista Cristina García Bernal, especialista en encomiendas
LABORIOSIDAD y Perseverancia. Estas dos palabras figuran en el lema de la Liga de Acción Social de Yucatán, la institución más antigua de la sociedad civil mexicana que ha traído a ocho de sus miembros para homenajear en la Universidad de Sevilla a María Cristina García Bernal (1943-2015), americanista, perseverante y laboriosa donde las haya. "Yucatán le debe mucho a ella y los yucatecas sabemos pagar las deudas", dijo en el Aula Carriazo Héctor Navarrete, presidente de la Liga de Acción Social con sede en Mérida, capital del estado de Yucatán.
No es retórica. De la perseverancia de esta catedrática de Historia de América y de la Colonización Española dice mucho lo que contó su buen amigo Manuel Ravina, gaditano, director del Archivo General de Indias, desplazado al acto pese a contar en la antigua Lonja con una representación del Estado Mayor de la Armada.
El primer expediente que el Archivo de Indias le abrió a María Cristina García Bernal data del 21 de noviembre de 1967; el último legajo lo consultó el 14 de mayo de 2014. De ese casi medio siglo de meticulosidad investigadora, durante 25 años de forma ininterrumpida, contó Ravina, siempre pedía legajos relacionados con una palabra: Yucatán. "Ahí se veía un amor a primera vista con el que sólo tuvo una pequeña infidelidad, sin salir de México, cuando pidió legajos de la ciudad de Guadalajara".
Su maestro y amigo Luis Navarro García, su condiscípulo, amigo y marido Julián Bautista Ruiz Rivera -"la conocí en el Archivo de Indias"-, sus discípulos y amigos se dieron cita en un acto cargado de emoción. Amigos todos porque la amistad era su contraseña. Tanto de los investigadores sevillanos, entre los que figuraban la americanista Enriqueta Vila o la ex directora del Archivo de Indias, María Isabel Simó, amén de las tres archiveras con más trienios, como de los yucatecas, que la consideran una más.
Una sugerencia de Luis Navarro García la convirtió en especialista en Yucatán y en una de sus principales instituciones, la encomienda, objeto de polémica desde los tiempos de Bartolomé de las Casas. Yucatán era la patria de Silvio Zavala, historiador mexicano que obtuvo el premio Príncipe de Asturias, el intelectual que formó y cimentó la vocación de esta trianera que se casó en San Jacinto con su colega americanista en 1973. Al acto acudieron dos de sus tres hijos: José Manuel y Cristina. Ignacio trabaja en Madrid. Ninguno de los tres siguió el americanismo.
Ocho de los libros de García Bernal los dedicó al estado de Yucatán y como homenaje los colocó en un expositor su buen amigo Antonio Gutiérrez Escudero, director de la Escuela de Estudios Hispanoamericanos, que tuvo en ella una tenaz tesorera los doce años que presidió la Asociación Española de Americanistas. "Con una plantilla que le diseñó su hija, apuntaba gastos e ingresos; cogió la Asociación con tres mil euros y la dejó con cincuenta mil". El director de la Escuela llegó a los dominios de García Bernal desde la cátedra de Historia de los Descubrimientos que dirigía Francisco Morales Padrón.
Embajadora de Yucatán en toda Hispanoamérica; anfitriona de estudiantes e investigadores mexicanos en su despacho de la tercera planta de la antigua Fábrica de Tabacos. Esa doble diplomacia la recordó en la enumeración de sus méritos su antiguo alumno Jorge Luis Rodríguez Basora, historiador mexicano y miembro de la Liga de Acción Social de Yucatán. Otro de sus discípulos, Sergio Quesada, también presente, es miembro de la Academia de la Historia de México. Una estela fértil.
La delegación mexicana recordó con emoción la última visita de María Cristina a su tierra. "Vino en enero de 2015 al homenaje que le dimos al profesor Silvio Zavala", recordó Ariel Avilés Marín, profesor de Gramática en la Escuela de Humanidades de Yucatán. "Nos contó muchas anécdotas de la visita que hicieron con el profesor Zavala por los lugares colombinos. El viaje a Granada donde Colón se entrevistó con Isabel la Católica; el quicio del convento de Santa María de la Rábida donde pernoctó el almirante; el viejo muelle de Palos del que partieron las carabelas".
María Teresa Mézquita Méndez es profesora de Historia del Arte en la Universidad de Yucatán. Como periodista es autora de un libro sobre las tres Méridas, la extremeña, la mexicana y la venezolana. La Liga de Acción Social consiguió contra viento y marea que la República de México aprobara en 1928 que cada 12 de octubre se celebre en ese país el día de la Raza. Una declaración que sobrevivió a vaivenes políticos de México y de España: la República, el exilio, la dictadura. "Se mantuvo incluso cuando el presidente Echevarría rompió relaciones con España y no se podía ni enviar correo a su país", dice Héctor Navarrete, presidente de la Liga de Acción Social. Este yucateca no es historiador ni americanista. Preside la asociación de aeropuertos de Latinoamérica y Caribe, "desde Miami a la Tierra del Fuego". Aprovechó la visita del homenaje a laprofesora García Bernal en la persona de su viudo para ver las instalaciones de Aerópolis. "Tienen ustedes un tesoro escondido".
Horas después de que el Sevilla conquistara la Europa League, esta americanista ganaba post mortem la Liga América. Una yucateca honoraria que encontró en su marido un cómplice entusiasta. Julián Ruiz es especialista en Nueva Granada y en Cartagena de Indias, pero habló con entusiasmo de su tarea de "acompañante" en muchos de los viajes o las pesquisas de su esposa. Juntos firmaron entre las publicaciones de la Expo 92 un libro sobre Cargadores de Indias. "Hice con ella cierta labor de lazarillo. Cristina era muy fuerte salvo para los aviones. Si viajábamos juntos iba mejor". Visitó con ella la ciudad hispánica y los monumentos prehispánicos.
La delegación yucateca le dio a Julián Ruiz la medalla Gonzalo Cámara Zavala que concede anualmente la Liga de Acción Social. Ariel Avilés recordó el último encuentro con Cristina en un restaurante de la Mérida mexicana. "Hablamos de Benedetti y sus versos. El Sur también existe. El suyo y el nuestro. Andalucía y Yucatán". Con la voz de Serrat.
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