A Lope le dan el Cervantes

De película. El estreno de 'Lope' en el Cervantes evoca la rivalidad entre dos autores del Siglo de Oro. Unas desavenencias que surgen cuando el dramaturgo llega a Sevilla.

Una pareja pasa junto al cine Cervantes (Amor de Dios) donde se proyecta la película 'Lope'.
Una pareja pasa junto al cine Cervantes (Amor de Dios) donde se proyecta la película 'Lope'.

09 de septiembre 2010 - 05:03

LOPE en el Cervantes. Aparentemente, sólo un estreno cinematográfico con la pompa de las superproducciones y abundancia de actores del sur. Por los recovecos de la cartelera, el enunciado de una de las más apasionantes rivalidades de la cultura española. Con dos autores que simbolizan lo clásico y lo popular. Y que trataban de conquistar al mismo público.

Nunca se dispensaron recíproca amistad Lope y Cervantes. "Si verdaderamente existió una enemistad entre ambos, ésta debió surgir entre los años 1602 y 1604, época de las estancias de Lope en Sevilla aprovechando la amistad de Juan de Arguijo". Esto escribe Juan Alcina Franch en la introducción delQuijote editado en Clásicos y Ensayos dentro de una colección que dirigían Ángeles Cardona de Gibert y Jerry L. Johnson, que años después sería cónsul de Estados Unidos en la ciudad donde Cervantes pudo empezar a escribir el Quijote y donde se iniciaron las desavenencias entre ambos escritores del Siglo de Oro español.

Una ciudad presente en el reparto de la película Lope. Dos sevillanos en el reparto: Juan Diego, que encarna al pintor Velázquez, y Antonio Dechent, que hace de Salcedo; y un sevillano adoptivo de la calle San Luis, Antonio de la Torre, que defiende en Venecia su última película y figura en el reparto de Lope tras las actrices Leonor Watling y Pilar López de Ayala y el actor que encarna al dramaturgo, Alberto Ammann, que se dio a conocer con el funcionario de Celda 211 que surgió de la imaginación de Francisco Pérez Gandul, procedente, como el propio Antonio de la Torre, del periodismo deportivo.

Se cruzan los caminos de Lope y Cervantes. Hace justamente cuatrocientos años, en 1610 ingresaba Lope de Vega en la Congregación del Olivar, fundada por los trinitarios descalzos. En 1609 ingresó Cervantes y también formó parte Quevedo. A éste se le atribuye un soneto maledicente que anunciaba la llegada de Lope a Sevilla: "Lope dicen que vino. -No es posible... / Digo que es chanza, -¡Andad, que voto a Cristo! / que entró por Macarena. -¿Quién lo ha visto?".

En La Galatea le dedica Cervantes a Lope una octava elogiosa y en su prólogo de Ocho comedias y ocho entremeses, el creador del ingenioso hidalgo recuerda con nostalgia sus años de dramaturgo, faceta que abandonó, escribe Alcina Franch, "con la llegada del monstruo de la naturaleza que se alza con la monarquía cómica de España". Los dos fueron integrantes de El Parnaso, lo que después se llamó la Academia Salvaje que como foro de opinión de la época creó Francisco de Silva y Mendoza. Se les vio juntos en 1615 en las justas de beatificación de Santa Teresa.

En la sabrosa introducción, el profesor Alcina, también especializado en La Celestina o el Romancero, recuerda los mutuos denuestos que se dedicaron. Un soneto con guiño autobiográfico de Lope: "no sé si eres Cervantes, co ni cú, / sólo digo que es Lope Apolo, y tú / frisón de su carroza, y puerco en pie". Bromea con su herida de guerra en Lepanto: "... orden fue del cielo que mancases en Corfú".

Cervantes arremete paródicamente contra el teatro de Lope en varios capítulos del Quijote y en el prólogo de la segunda parte le dedica a la flamante estrella cinematográfica unos elogios algo envenenados: "... que de tal adoro el ingenio, admiro las obras y la ocupación continua y virtuosa".

Continua y virtuosa. Tal vez una insinuación cervantina de la feroz feracidad del autor de El Arenal de Sevilla, a quien no le iba a la zaga Cervantes a juzgar por la profusión de referencias a sus obras literarias por numerosos rincones de la ciudad. La producción de Lope de Vega es rayana en la superproducción. Manuel Gómez Kaky, un histórico del teatro sevillano que se gana la vida como fontanero, dirige la Agrupación Álvarez Quintero y después de unas merecidas vacaciones en Albufeira, en el Algarve portugués, montará en el Lope la obra Febrerillo el loco. "Los Quintero tienen 276 obras publicadas, más que Lope", dice de los autores utreranos. Joaquín y Serafín tuvieron menos fortuna que el madrileño: el teatro que llevaba su nombre desapareció.

Existe un posible y lejano parentesco entre Cervantes y Lope, en concreto entre el primero y la primera mujer del segundo, Isabel López de Urbina. Una hermana de ésta se casó con un tal Fernando de Ludeña, poeta, que dejó a deber 300 ducados a Magdalena Cervantes, hermana del autor del Quijote. Francisco de Urbina, también efímero cuñado del dramaturgo, dedicó un encendido epitafio en la presentación del Persiles, obra póstuma de Cervantes.

Si sus diferencias surgieron en Sevilla en los primeros años del siglo XVII, esta ciudad los volvió a unir: Lope de Vega da nombre al único teatro que sigue en pie del tiempo anterior a la Expo del 92. Y Cervantes al único cine que conserva el sabor de las salas antiguas, del disfrute comunal de la cultura que puso en boga Lope de Rueda.

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