Sevilla

Muere la primera hermana de la Cruz por coronavirus

  • Se trata de una religiosa nonagenaria con patologías graves previas a la que ha afectado el Covid-19 de forma letal

El entierro de la hermana de la Cruz El entierro de la hermana de la Cruz

El entierro de la hermana de la Cruz / M. G. (Sevilla)

El coronavirus se cobra la primera víctima entre las hermanas de la Cruz en la Casa Madre de la compañía. Se trata de una religiosa de 95 años que sufría de alzheimer y otras patologías graves que ha fallecido por el Covid-19. Fuentes oficiales han confirmado el deceso, al igual que han expresado su temor a que se puedan producir más muertes entre las religiosas que presentan un claro perfil de riesgo. 

El entierro de esta nueva víctima del coronavirus se ha celebrado en el cementerio de San Fernando con la asistencia de varias religiosas de la Cruz procedentes de otros conventos, pues las de Sevilla capital están confinadas en el cenobio. 

La Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía informó el sábado de que ya son 95 las monjas que han dado positivo en el brote de coronavirus declarado en el convento de las hermanas de la Cruz, lo que supone seis casos más de los que había hasta el viernes. 

Las religiosas en el cementerio Las religiosas en el cementerio

Las religiosas en el cementerio / M. G. (Sevilla)

El convento de Santa Ángela de la Cruz se encuentra medicalizado desde el viernes. Un equipo multidisciplinar del Distrito de Atención Primaria de Sevilla y del Hospital Universitario Virgen del Rocío, formado por especialistas de Medicina Interna, Medicina Familiar y profesionales de Enfermería, trabajan de forma coordinada para prestar asistencia sanitaria a las Hermanas de la Cruz.

Durante la tarde del pasado jueves la Consejería de Salud y Familias decidió medicalizar este convento, después de que el equipo de médicos internistas del Virgen del Rocío haya valorado la situación en la que se encuentran las hermanas, todo ello, junto a la enfermera gestora de casos referente de dicho cenobio, el epidemiólogo, y la inspección