N-IV, un desdoble a cuentagotas

Los trabajos para ampliar la carretera más peligrosa de España avanzan con mucha lentitud. El primer desvío aún no está hecho y tendría que haber acabado en julio.

N-IV, un desdoble a cuentagotas
N-IV, un desdoble a cuentagotas
Fernando Pérez Ávila Sevilla

15 de agosto 2016 - 05:03

Miércoles 10 de agosto. Carretera N-IV. Un día después del último accidente mortal, en el que falleció un camionero de 39 años al intentar evitar una colisión frontal contra un turismo. Lo primero que llama la atención cuando uno entra en la carretera más peligrosa de España es el elevado volumen de tráfico que soporta. Incluso en agosto y a media mañana. Cientos de camiones recorren la vieja carretera nacional en cada sentido. Apenas hay espacio para adelantar y la velocidad ha de ser muy moderada, adecuada a las condiciones del tráfico. En ningún momento se superan los 80 kilómetros por hora. No sólo hay camiones, también muchos turismos que vuelven o van hacia las playas de Cádiz y coches de marroquíes cargados hasta los topes tras completar, un verano más, la operación Paso del Estrecho. Por si fuera poco, un pequeño pelotón de ciclistas pasa en sentido Sevilla.

Nada más salir de Dos Hermanas en dirección Los Palacios, el conductor se encuentra con los primeros trabajos de la obra del desdoble de esta carretera. La presión social por la elevada cifra de muertos en accidente -cien en quince años- llevó hace unos meses al Gobierno central a darle un nuevo impulso a un proyecto que se pasó años olvidado. Podría haber adelantado el rescate del peaje de la AP-4, que está previsto para finales de 2019, pero el Ejecutivo ha optado por gastar 43 millones de euros en convertir en autovía un tramo de sólo ocho kilómetros de la N-IV, el comprendido entre Dos Hermanas y Los Palacios. Es decir, a cinco millones de euros el kilómetro.

La obra empezó la semana antes de la última campaña electoral, la de las elecciones del 26 de junio, seis meses después de que se anunciara, precisamente en las vísperas de otras elecciones, las del 20 de diciembre. En junio, el delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, se desplazó hasta el margen de la carretera para anunciar el impulso definitivo del proyecto, que había superado ya el último escollo que le quedaba, una autorización de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, ya que la ampliación de la carretera afectaría a varios arroyos y canales.

Sanz detalló que la obra tiene un plazo de ejecución de 30 meses y que, en julio, estaría operativo el desvío del arroyo de San Juan, muy cerca del cruce con la carretera de Don Rodrigo. Este desvío es necesario para que se corte el tráfico en la carretera principal y los vehículos puedan circular por un itinerario alternativo mientras los operarios amplían la vía. En agosto, el desvío no sólo no está operativo sino que aparentemente le queda bastante todavía para estarlo. La obra avanza a cuentagotas. Hay poco más de una decena de obreros trabajando en dos puntos concretos de la carretera.

El primero de ellos es justo al inicio, en Dos Hermanas, donde tres trabajadores cavaban el miércoles unas zanjas para introducir cableado y canalizaciones. Lo hacían con una retroexcavadora por cada sentido de la marcha. Unos kilómetros más adelante, a la altura del arroyo de San Juan, otro grupo de trabajadores construía el desvío que tenía que haber estado en marcha en julio. Hay tres bloques de hormigón colocados en el suelo para canalizar el arroyo, pero todavía falta mucho para que el tráfico de la N-IV pueda desviarse por algún sitio en este punto.

La obra, los mismos operarios lo admiten sin identificarse, avanza de manera extremadamente lenta. Difícilmente así podrá estar lista para mediados del año 2018, cuando el Gobierno pretende inaugurarla. Es necesario no sólo un mayor impulso, sino un verdadero refuerzo de maquinaria y personal. Después del accidente del pasado martes, los alcaldes de algunos de los municipios sevillanos por los que pasa la N-IV, Los Palacios, Lebrija y Las Cabezas de San Juan, volvieron a reclamar que se acelere la obra y denunciaron que ésta se encuentra demasiado parada. Además, pidieron que los trabajos no sólo se queden en el tramo Dos Hermanas-Los Palacios. Cualquiera que pase con su coche y observe un poco los márgenes de la carretera podrá comprobar que la obra no está parada, pero sí avanza a un ritmo muy lento.

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