Calle Rioja

La Plaza de España ya es de autor

  • Inauguración de una estatua de Aníbal González en la plaza de España, centro de la Exposición del 29 de la que hace un siglo fue nombrado director.

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Mariano Blanco Lecaroz, de 9 años, y su hermana Pilar, de 7, podrán presumir en el colegio de que una tarde con el cielo cárdeno asistieron a la inauguración de una estatua en recuerdo de su tatarabuelo. El arquitecto Aníbal González Álvarez Ossorio.

Un vanguardista. Un moderno. Un adelantado de su tiempo. Fueron los epítetos que le dedicó en su intervención Alfredo Sánchez Monteseirín, alcalde de Sevilla, que deja el cargo en loor de estatuas. En presencia de Gregorio Serrano, nuevo hombre fuerte del Ayuntamiento que se constituirá el 11 de junio, el alcalde dijo que la Exposición Iberoamericana de 1929 "dejó exhaustas las arcas de la hacienda municipal".

Fue un acto emotivo, en concordancia con ese "sevillano íntimo", como definió a su abuelo Aníbal González Serrano, dentista, que habló en nombre de la numerosísima familia que acudió al acto. Este odontólogo debió recordar la cruzada de su padre, Fernando González, ante un deterioro de la plaza de España al que el Ayuntamiento empezó a ponerle coto. Hizo unamención especial a la Escuela-Taller dirigida por Moisés Moreno que restauró los bancos de la plaza .

La Banda Municipal, con la batuta de Francisco Javier Gutiérrez, interpretó música de la época en que se construyó el edificio-insignia de Aníbal González, cuyos detractores, recordó el alcalde, definieron con maledicencia como "una bodega con tejas".

La escultura de Aníbal González es obra de tres artistas nacidos en 1974: el arquitecto Manuel Osuna y los escultores Guillermo Plaza y Manuel Nieto. Los tres sevillanos, aunque el último nació cerca de Lieja, hijo de emigrantes a Bélgica. La página web de Nieto tiene como contraseña la clave titusmagnificus. Muy apropiada para reivindicar a un arquitecto de nombre cartaginés cuyas guerras púnicas no las libró contra los romanos, sino fundamentalmente contra los vándalos.

"El verdadero monumento a Aníbal González es la restauración de la plaza de España", dijo el alcalde. No es el único que se va. Esas tareas de restauración formaron parte del último trabajo de Alfonso Rodríguez Macías como arquitecto municipal. Entró en 1968 con Félix Moreno de la Cova y se va ante la llegada de Juan Ignacio Zoido con una cierta sensación de impotencia: "No hay pintores de cerámica".

José Antonio Solís, decano del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos, hizo su tesis doctoral sobre esta obra de Aníbal González y lamentó en su intervención que la ciudad tardara tanto en "un reconocimiento expreso" a un hombre imprescindible para conocer la historia del siglo XX en la ciudad. En el centenario (1911) de su designación como director de las obras de la Exposición de 1929.

Álvaro González es hijo del hijo arquitecto de Aníbal González, también Aníbal de nombre, y padre de un Aníbal González que se dedica a la fotografía. Álvaro felicitó expresamente a los autores del monumento. Unos artistas tan jóvenes que la única tiranía que han conocido, en palabras del alcalde, es "la dictadura del tráfico", como definió Sánchez Monteseirín el proceso que llegó a separar mediante una verja parque y plaza por el tránsito de vehículos.

Entre los muchos familiares del arquitecto, se encontraban Antonio y Javier Lecaroz, hijos de Isagel González. Víctor Pérez Escolano, uno de los cuatro arquitectos que formaban parte del primer Ayuntamiento democrático constituido en 1979, documentó el atentado al que sobrevivió Aníbal González cuando unos matones intentaron acabar con su vida. Desde ayer, sobrevive a otro atentado, el del olvido. Un recuerdo que estaba limitado a una calle en el Cerro del Águila, en el corazón de la Sevilla que dibujó.

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