La Policía investiga el séptimo robo en una iglesia sevillana en cinco meses
Unos ladrones desvalijan la parroquia del Corpus Christi tras esconderse después de la última misa del domingo Sustrajeron piezas de plata, manteles y hasta el vino de consagrar.
La Policía Nacional está investigando un robo ocurrido la noche del domingo en la parroquia del Corpus Christi, en la avenida de la Palmera. Éste es el séptimo robo que sufre una iglesia sevillana desde el pasado mes de septiembre. Algunos de estos delitos ya han sido esclarecidos, sus autores detenidos y recuperados los efectos sustraídos, mientras que otros siguen todavía bajo investigación y no se ha identificado aún a los ladrones.
Los hechos ocurrieron la noche del domingo en la parroquia del Corpus Christi. Los ladrones sustrajeron numerosas piezas de plata, algunas muy antiguas, como es el caso de varios cálices del siglo XVIII y otras piezas del XIX. "Aunque fueran lisos, tenían un gran valor histórico", indicó ayer a este periódico el párroco del Corpus Christi, Jesús Donaire. Los autores del robo se llevaron en total un ostensorio, tres copones, tres cálices, una bandeja, tres patenas, varias campanillas y un atril de plata. También robaron el dinero de los cepillos, varios manteles y el vino de la consagración. Además, el sagrario fue profanado y las sagradas formas tiradas al suelo.
El párroco estaba ayer realizando un inventario de lo sustraído para proceder a valorar la cuantía económica de las piezas desaparecidas. Los ladrones sólo forzaron la puerta principal de la iglesia desde dentro, lo que indica que se habrían quedado en el interior del templo después de la última misa del domingo y habrían esperado ocultos a que se cerraran las puertas de la parroquia. El párroco no se percató del robo hasta primera hora de la mañana de ayer.
La Policía Nacional ha abierto una investigación para tratar de esclarecer los hechos e identificar y detener a los autores. Un equipo de la Policía Científica estuvo ayer por la mañana en la iglesia, realizando una inspección ocular y tratando de encontrar alguna huella o resto biológico que pudiera ayudar a encontrar a los ladrones. También se investigan las posibles vías de salida de los objetos robados, tanto en las joyerías que compran oro y plata como a través de anticuarios.
El del domingo es el tercer robo que sufre la parroquia del Corpus Christi en los últimos dos años. Este ha sido el más importante. En los dos anteriores se llevaron una bicicleta que Cáritas había recogido y que estaba destinada a ser entregada a un niño del barrio y varios ordenadores. Años atrás, este templo ha sufrido muchos más robos, que le llevaron incluso a disponer de un vigilante de seguridad en la puerta.
Desde el pasado verano se han registrado al menos siete robos en distintas iglesias de la provincia de Sevilla. Tres de estos delitos han ocurrido en la capital. El primero fue el registrado en el convento del Santo Ángel durante el mes de agosto. Los ladrones se llevaron piezas de orfebrería valoradas en 23.000 euros. En concreto, sustrajeron un ángel de la guarda de Juan Fernández, un llamador de Juan Borrero, cuatro jarras del paso de la Virgen del Carmen, varios candelabros, candeleros y un llamador plateado del paso de Santa Teresa. Este hecho sigue bajo investigación.
Sí fue detenido el autor de otro robo ocurrido en octubre en la iglesia de los Terceros. Fue justamente el mismo ladrón que el año anterior había cometido otro hecho similar en la iglesia de San Bernardo. Se trata de un joven de 25 años, conocido en el mundo de las cofradías porque sale de costalero en varias de ellas, que se aprovechó de que un amigo suyo sacaba el paso de la Virgen de la Encarnación para colarse en el templo. Una vez dentro, se llevó tres teléfonos móviles y las llaves de un ciclomotor, que estaba estacionado en la puerta del templo y sustrajo poco después.
Los otros cuatro robos sacros ocurridos desde el verano hasta ahora fueron en la provincia. En octubre, en Morón de la Frontera, la Policía recuperó una reliquia de San Ramón Nonato, del siglo XVI, y una daga de martirio del siglo XVIII. Ambas piezas fueron sustraídas de la parroquia de la Merced.
La madrugada del 25 de diciembre, unos ladrones empotraron un coche contra la iglesia de la Virgen de la Granada de Guillena y entraron en el templo, de donde robaron las coronas de la Patrona y del Niño Jesús. En Nochevieja, sustrajeron otro Niño Jesús, el de la Virgen del Rosario, de la capilla de la hacienda de Torrijos, en Valencina de la Concepción. Otro robo más ocurrió en Olivares, en la parroquia de las Nieves, donde robaron los alimentos para Cáritas.
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