Sevilla

El Pollino declaró que "se tiroteó" con el turco por la deuda que tenía con él

  • Ricardo García, el asesino confeso, sostiene que la bala que alcanzó a la niña iba dirigida en realidad a su madre

Ricardo García Hernández, 'el Pollino', es conducido por la Policía a los juzgados de Sevilla. Ricardo García Hernández, 'el Pollino', es conducido por la Policía a los juzgados de Sevilla.

Ricardo García Hernández, 'el Pollino', es conducido por la Policía a los juzgados de Sevilla. / juan carlos muñoz

Ricardo García Hernández, el Pollino, acabó confesando el triple asesinato de Dos Hermanas y lo atribuyó a la deuda que tenía con Mehmet Demir. En su declaración ante la juez de Instrucción, el miembro del clan de los Cabo dio una versión que contradice la investigación policial y los indicios científicos recuperados en el escenario de los asesinatos.

El Pollino comenzó reconociendo que lo ocurrido se debe a un "ajuste de cuentas", por cuanto le debía 30.000 euros al turco por un "asunto de drogas" y éste a su vez "se lo debía a otro turco que se llamaba Alis que se los estaba reclamando". El Pollino le dijo a Yilmaz Giraz que le pagaría en dos o tres meses, pero el turco comenzó a "amenazarlo a él y a su familia", recoge su declaración.

El asesino confeso continúa afirmando que el pasado 16 de septiembre, el turco se presentó en su domicilio de Cerro Blanco, entrando en la casa, donde ambos se sentaron, y Mehmet Demir le dijo: "¿Qué pasa?, ¿me vas a pagar?", y a continuación "ambos sacaron sus armas, pistolas del 38 y se tirotearon". Según el Pollino, le disparó dos o tres veces al turco y éste le tiró a él pero no le dio. Después lo enterró en el agujero del baño.

Con respecto a la muerte de Sandra Capitán y su hija, el Pollino dijo que la mujer se "abalanzó hacia él para arañarle", por lo que le disparó "dos o tres veces" y le dio "en un brazo". Entonces, según la versión del Pollino, la mujer puso a la niña "por delante" y, aunque le disparó a la madre, la bala alcanzó a la niña en la nuca. Y después "los remató a todos con un tiro en la cabeza". Según el Pollino, "pensó en no hacer nada a la niña y entregarla a la familia, pero no pudo porque la mujer no lo dejaba" y añadió que él "sólo tenía algo con el turco pero pensó que si dejaba viva a la mujer podía declarar".

El investigado insistió en que primero arrojó el cadáver del turco al agujero, y después a la madre y a la niña, pero la juez le hizo saber en ese momento de la declaración que los cadáveres fueron encontrados en un orden distinto. El imputado respondió entonces que eso pudo deberse a que se movieron con el líquido del hormigón.

El Pollino añadió que tiró su pistola y la del turco a un desagüe que había en otra zona, negando igualmente que tirara el arma al interior del zulo. Sí admitió, en cambio, que los casquillos, tanto de su pistola como la del turco, los metió en una botella.

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