Sevilla

El Puerto otorga la concesión del Faro de Triana a sus nuevos dueños

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Los nuevos dueños del Faro de Triana ya cuentan con la concesión administrativa necesaria para reabrir el histórico edificio junto al Guadalquivir. El consejo de administración de la Autoridad Portuaria de Sevilla hizo pública la semana pasada una resolución por la que se otorga su explotación durante diez años para desarrollar de nuevo la actividad de bar restaurante.

La UTE Gastrobar El Faro tendrá que abonar a la Autoridad Portuaria poco más de 14.000 euros al año por la tasa de ocupación de terrenos de dominio público portuario, a razón de 1.491 euros IVA no incluido, y la tasa de ocupación de obras e instalaciones por un importe de 12.591 euros IVA no incluido. Aparte, tendrán que abonar una tercera tasa por el ejercicio de actividades comerciales industriales y de servicios con una cuantía mínima anual del 8% del volumen de negocio para cada uno de los años de vigencia de la concesión. Hay que añadir un canon adicional generado por el concepto de mejora desde el inicio del cuarto año de vigencia de los permisos con un importe mínimo del 6% del volumen de negocio anual.

Los empresarios de hostelería Germán Franco Ayala, Adriano Díez S.L. y High Market S.L. tienen previsto abrir el local la semana de la Velá de Triana tras tres meses de trabajo y una inversión que rondará los 300.000 euros.

El proyecto pasa por transformar por completo este edificio y devolverlo a su origen: 1922. La idea es recuperar el diseño de piedra natural que tenía cuando se concibió para acoger la sede de la compañía de barcos de vapor que trasladaba a los sevillanos a las playas de Sanlúcar. Bajo las capas del enfoscado pintado de color amarillo de la fachada se cree, como poco, que las dos primeras plantas del Faro están construidas con la misma piedra de los pilares del Puente de Triana, estiman los especialistas consultados por los socios de la UTE Faro de Triana. De ahí el interés por recuperar la fachada original.

La obra tratará de reproducir la imagen que tenía el Faro en los años 40 del siglo pasado, tal y como aparece en las fotografías de la época que se conservan, ya que el edificio ha sufrido muchos añadidos e intervenciones posteriores que han alterado su fisonomía. En el proyecto definitivo de intervención también se contempla habilitar el acceso al restaurante a las personas con problemas de movilidad, algo de lo que hasta ahora carecía el establecimiento gestionado por Hermanos Gómez.

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