Sevilla registra una media de seis incendios en edificios cada día

Análisis tras el incendio en la residencia de ancianos Domusvi de Santa Justa

Los Bomberos de la capital intervienen en 3.409 fuegos, de los que 1.204 fueron en viviendas

Ocho personas perdieron la vida en 2019, el último balance actualizado

Incendio en residencia de ancianos
Incendio en residencia de ancianos / Juan Carlos Muñoz

Sevilla capital registra una media diaria de seis incendios en edificios. De ellos, tres se producen en viviendas. Así consta en el estudio anual sobre víctimas de incendios en España elaborado por la Fundación Mapfre, que incluye datos de cada cuerpo de Bomberos. Las estadísticas, eso sí, corresponden al año 2019, ya que el último estudio, publicado a finales de 2020, recogía los datos del ejercicio anterior. En cualquier caso, sirven para tener una radiografía de los incendios que se producen en una ciudad en la que un fuego, el de la residencia de ancianos Domusvi de Santa Justa, ha sido recientemente noticia de alcance nacional.

El cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Sevilla notificó a la Fundación Mapfre 5.601 intervenciones totales durante el año 2019. De ellas, 3.409 fueron por incendios;1.502 por salvamentos y 609 asistencias técnicas. En los edificios hubo 2.205 fuegos, de los que 1.204 se declararon en viviendas. Este dato de los incendios en domicilios es cuatro veces superior al del año anterior, si bien este aumento tan destacado puede deberse a un cambio en el sistema de conteo.

El estudio aporta también los datos del servicio de Bomberos de Dos Hermanas, que realizaron 907 intervenciones en total. De ellas, 410 fueron por incendios, 157 por salvamentos y 340 asistencias técnicas. Los incendios en edificios fueron 62, de los que 34 se registraron en viviendas. En cuanto a los datos del Consorcio de Sevilla, los Bomberos de la Diputación registraron la cifra total de 10.659 intervenciones, con 5.370 extinciones de incendios, 709 rescates y 2.837 asistencias técnicas. Intervinieron en 598 incendios en edificios y en 433 domicilios. En total, la provincia de Sevilla registró 2.865 fuegos en inmuebles y 1.671 en viviendas a lo largo de 2019.

Evolución de los fallecidos en incendio durante 2019 en España. Fuente: Fundación MAFRE y  APTB.
Evolución de los fallecidos en incendio durante 2019 en España. Fuente: Fundación MAFRE y APTB. / Dpto. de Infografía

En estos siniestros murieron ocho personas, cuatro hombres y cuatro mujeres. Fueron dos menos que el año anterior, cuando hubo siete varones y tres mujeres fallecidas en incendios. De estas ocho personas que perdieron la vida, seis lo hicieron en fuegos registrados en viviendas. Son también dos menos que el ejercicio anterior, ya que los incendios en domicilios se cobraron la vida de ocho personas en 2018.

En Andalucía fueron 37 las víctimas mortales en incendios en 2019. De ellas, 17 perecieron en viviendas unifamiliares, 9 en viviendas colectivas, 7 en exteriores, 3 en la industria y 1 en una infravivienda. En España murieron en total 165 personas, una cifra que se sitúa exactamente en la media de los últimos diez años. Fueron 158 muertos en incendios y 7 en explosiones. El índice de fallecidos por millón de habitantes es de 3,51, que sigue siendo uno de los más bajos de nuestro entorno. Sin embargo, sí se aleja de países de desarrollo similar al de España, como Países Bajos, Israel o Eslovenia. Los datos emparejan a España con Italia y empiezan a acercarla a Francia, Alemania o Gran Bretaña.

Los datos de 2019 son peores que lo del ejercicio anterior, que se cerró con 123 víctimas mortales. El año 2018 fue el que menos muertos por incendio hubo desde 1980. Para la Fundación Mapfre, el repunte experimentado en la temporada siguiente se debe sin duda a las condiciones climatológicas. Hizo más frío en 2019 que en 2018 y eso propició el mayor uso de aparatos eléctricos, calentadores y estufas, que siempre entrañan un mayor riesgo de incendio. El estudio destaca el esfuerzo de distintas instituciones por potenciar el uso de detectores de incendios en las casas, pero admite que en España la implantación de estos sistemas no llega ni al 10% de los hogares, mientras que en Francia, Alemania o Gran Bretaña están en torno al 90% gracias a las leyes puestas en marcha por sus respectivos gobiernos.

Evolución de los fallecidos en incendio durante 2019 en España según edad, mes y hora. Fuente: Fundación MAFRE y  APTB.
Evolución de los fallecidos en incendio durante 2019 en España según edad, mes y hora. Fuente: Fundación MAFRE y APTB. / Dpto. de Infografía

Una vez más, el colectivo de los mayores de 64 años es el que arroja peores cifras de mortalidad por fuego, aunque también hay un número importante de fallecidos en el grupo de edades comprendidas entre los 50 y los 54 años. El índice de fallecidos por millón de habitante alcanza su valor más elevado en el grupo de 90 a 94 años, seguido de la franja entre los 85 y los 89 y los mayores de 94. Todos los grupos por encima de los 65 años están ya por encima de los cinco muertos por millón de habitantes, lo que consolida a la tercera edad como el colectivo de mayor riesgo. Casi la mitad de los fallecidos en los fuegos en España en 2019 eran mayores de 65.

Dice el informe que “las circunstancias de este colectivo vuelven a ser recurrentes:pérdida paulatina de sus capacidades motoras, progresivo incremento del número de personas mayores que viven solas y malas costumbres de calefacción en muchas áreas rurales de España (braseros, estufas sin mantenimiento, chimeneas desprotegidas, aparatos eléctricos obsoletos...) se traduce en que el 49,1% de los fallecidos en incendios y explosiones en 2019 estuvieran en dicha franja de edad”.

En cuanto a la distribución de las víctimas por sexo, mueren más hombres que mujeres. Dos de cada tres fallecidos eran varones. El estudio también hace una distribución cronológica de los siniestros con víctimas mortales. El 68% de los fallecidos perecieron en los meses fríos y el 32% en los cálidos. Las menores temperaturas de 2019 en relación con el año anterior son una de las principales causas del incremento de muertos. Las temperaturas fueron de en torno a dos grados menos en este año en comparación con 2018. Salvo diciembre, los meses fríos de puro invierno fueron sensiblemente más duros y de ahí que en 2019 murieran 79 personas en estos meses, por las 65 que lo hicieron en 2018. Enero, con 23 muertos, y noviembre, con 17, fueron los peores meses de 2019.

El 55% de los incendios se produjeron durante la noche, mientras que el 43% fueron durante el día. Queda un 2% en el que no se supo con certeza a qué hora se declaró el incendio. En cuanto a las franjas horarias, “no hay una tendencia clara que nos permita determinar una peligrosidad más elevada en una franja que en otra, aunque en las horas nocturnas el riesgo se eleva al estar las personas dormidas, y por tanto, privadas de sus sentidos”. En la madrugada, la mayoría de los fuegos se declaró entre las cuatro y las ocho.

Uno de los datos más interesantes del estudio es sobre la causa probable de las muertes. El 60% de las víctimas murieron por intoxicación, el 36,4% por quemaduras y un 1,2% por traumatismos. Los porcentajes se redondean con cuatro casos únicos (que representan cada uno el 0,6% del total) en los que los fallecidos fueron por parada cardiorrespiratoria, asfixia por sumersión, infarto e insuficiencia cardiaca. Que seis de cada diez personas murieran por inhalación de humo o gases tóxicos pone de manifiesto, según la Fundación Mapfre, “la importancia de la detección en las fases iniciales del incendio”.

El 76% de las víctimas murió en incendios o explosiones en viviendas. Los sábados fueron los días con más siniestros. El peor índice de 2019 se encuentra en los municipios más pequeños, los de menos de 1.000 habitantes. El porcentaje de víctimas fue mayor en las viviendas colectivas que en las unifamiliares. Fue de nuevo en las primeras plantas donde más incendios se declararon, muy por delante de la segunda y de la cuarta. El salón se erige como el lugar más peligroso de la casa, pues allí se inician más de la mitad de los incendios con víctimas mortales. El segundo foco es el dormitorio.

Renovación de la flota de Bomberos y mejoras

No han sido los últimos años especialmente trágicos en Sevilla capital en el capítulo de incendios en viviendas. Después de numerosas campañas de prevención por parte de los Bomberos, se consiguió reducir al mínimo el número de víctimas mortales en los fuegos en viviendas. Para ello fue clave una labor de difusión sobre el peligro de los braseros y la necesidad de instalar detectores de humo para una rápida detección de las llamas. A ello se le una la profesionalidad de los Bomberos del Ayuntamiento de Sevilla, que suelen actuar con gran rapidez y cuentan con una elevada experiencia en materia de rescates. Fue eso precisamente lo que provocó que este inició de 2021 no fuera todavía más trágico de lo que fue en el incendio de la residencia de ancianos Domusvi de Santa Justa, donde sólo murió una mujer de 89 años después de que otras 90 personas fueran rescatadas. Antes de esta señora, el Consistorio hispalense sólo tenía contabilizada una víctima mortal en incendios en edificios desde el año 2017, si bien hay algunas más que han muerto después en los traslados al hospital o como consecuencia de la intoxicación o las heridas que sufrieron. El caso que tiene registrado el Ayuntamiento es el de un varón de edad avanzada que falleció en el incendio de su vivienda en la calle Leiria, en Triana, en enero de 2019. Las estadísticas de los Bomberos reflejan un descenso importante en los incendios estructurales. En 2017 hubo 1.555 casos sobre un total de 6.512 salidas. En 2018 se produjo un descenso, con 1.253 fuegos en edificios sobre un total de 6.109 salidas. En 2019 se contabilizaron 1.367 incendios estructurales y 5.917 salidas, y en 2020 esa cifra cayó mucho, hasta los 993 fuegos en inmuebles sobre 4.966. Fuentes municipales achaban el “buen número de inversiones” en el servicio de Bomberos como una de las causas de esta reducción de víctimas mortales. En los últimos cinco años se ha renovado la flota y se han actualizado los equipos y mejorado los medios. “Esta apuesta por la mejora de sus medios incrementa la seguridad de la ciudadanía y a la vez eleva el grado de protección de los propios bomberos”, explican las fuentes, que añaden que esta es “una política de adquisiciones permanentes que desde el gobierno municipal se lleva a cabo llegando a ejecutar la totalidad de las partidas presupuestarias disponibles para inversiones y de las aportaciones de Unespa (en torno a 5 millones de euros en el anterior mandato)”. Todas estas adquisiciones, apuntan, “han sido realizadas a través de un modelo participativo contando con los propios profesionales que utilizan los medios”. Por ejemplo, se han comprado cinco bombas urbanas ligeras (BUL) de dimensiones reducidas para la estrechez del casco histórico o las calles de barrios saturadas de coches en doble fila. También se ha adquirido un vehículo autoescalaera de hasta 42 metros con brazo articulado, que permite mayores alturas de rescate por fachada, o una autoescala con altura de rescate de 20 metros para lugares más angostos, entre otros vehículos.

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